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Etiqueta: MAS

Las mujeres no somos juguete electoral

Me ofrezco voluntariamente a limpiar con mis propias manos la mancha de sangre de las paredes de lo que realmente es la Casa Grande del Amo y no la Casa Grande del Pueblo. Dejo claro que esa pintura se puede limpiar, pero el dolor y la sangre de las mujeres asesinadas no se puede borrar, no se puede limpiar.

Repudio la demagogia electoral del Presidente que ofrece un gabinete y una defensoría de forma oportunista, y de cara al proceso electoral, aplaudido y rodeado de mujeres machistas, que sólo atinan a arrodillarse ante él.

Repudio el lenguaje machista y misógino que ha usado el Presidente durante sus 12 años de gobierno, lenguaje que ha impactado en la sociedad desvalorizando a las mujeres.

Cada vez que el Presidente se ha atrevido en público a humillar a una de sus ministras, sin que ésta responda con dignidad; cada vez que el Presidente se ha atrevido a calificar nuestros cuerpos como deseables o gordos, sin que ninguna diputada, senadora ni nadie le exija respeto. Cada vez que el Presidente ha impulsado a sus bases a no usar condón, a embarazar a las mujeres sin asumir responsabilidad ninguna; cada vez que el Presidente ha dicho que un joven se convierte en intocable en el cuartel cuando embaraza a una joven de su comunidad. Cada vez que ha pasado esto, el Presidente no ha protagonizado una anécdota, sino una política de Estado misógina.

Una política de construcción de empatía social sobre la humillación pública de las mujeres:  de las petroleras, de las bartolinas, de las ministras, de las mujeres gordas, de las jóvenes embarazadas, de las mujeres que lo amaron y que tuvieron que soportar su desprecio, una y otra vez, siendo llamadas como “cara conocida”.

Sus conductas impactan replicando ese discurso a escala nacional en las asambleas de las organizaciones sociales, en los partidos políticos, en la Policía y en todas, y cada una de las instituciones del Estado, donde sus correligionarios exigen sexo a cambio de trabajo.

Estamos hartas, completamente cansadas de sus humillaciones y su demagogia.

¿Cuánt@s hij@s tiene, señor Presidente? ¿A cuántas de esas wawas ha criado, querido, cuidado, señor Presidente?

Su política de decir textualmente que una mujer quiere tener un hijo para usted sin “molestarle”, es convertir la irresponsabilidad paterna en un comportamiento social legítimo y digno de aplauso. Acaso no sabe que criar wawas es muy duro cuando el padre no se hace cargo. No porque las mujeres necesitemos de un hombre y de sus cuidados; sino porque justamente para nosotras no hay trabajo, no hay buenos sueldos, no hay guarderías, y si nuestras madres no nos apoyan no podemos salir adelante. ¿Hasta cuándo va a impulsar la irresponsabilidad paterna, Presidente?

 La tasa más alta de embarazo adolescente es la que hay en Bolivia. ¿Por qué en 12 años no se ha ofrecido educación sexual? ¿Por qué no se ha despenalizado el aborto para que las mujeres más pobres puedan salvar sus vidas? ¿Acaso las mujeres no somos soberanas sobre nuestros cuerpos y nuestras decisiones?

 ¿Sabe usted que la tasa de mortalidad materna es alta porque allí se incluyen a las mujeres que mueren por abortos mal practicados y que llegan a los hospitales por infección o hemorragia?

Usted no sabe más que usar a las mujeres como juguetes sexuales. Con qué sapiencia, con qué conocimiento piensa dirigir un gabinete de lucha contra la violencia?

¿Por qué han dejado huir al asesino de Hanalí Huaycho? ¿Acaso porque era policía de élite y ustedes le debían favores?

Hemos pedido años y años a Gabriela Montaño, la zombie que lo acompaña, la declaratoria de alerta roja nacional contra la violencia machista y la corrección de la Ley 348, que tiene más de 20 errores. Hemos pedido que nos escuchen porque estamos en democracia.

 Yo soy la autora de la tesis de la despatriarcalización.  ¿Por qué me han plagiado, sin darme jamás el derecho de explicar una propuesta tan profunda que es hoy referente de todas las feministas del continente, y han abusado del uso del concepto vaciándolo de contenido?

Ustedes me han liberado porque no les conviene tenerme presa. Leonilda Zurita gritaba ayer que las mujeres somos su costilla de los hombres; nosotras decimos: no saldrá Eva de la costilla de Evo.

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Policía y proceso de cambio

Uno de los tantos asuntos pendientes que el mal llamado proceso de cambio ha dejado a la sociedad boliviana es justamente el de la Policía Boliviana.

Hoy, más que nunca, la Policía se ha convertido en un peligro para la sociedad, pero no porque el comandante ofrezca los votos de sus “inefectivos” para el MAS públicamente, sino porque la propia Policía se ha convertido en una mafia autárquica intocable.
La escuela de formación en corrupción más organizada y que atraviesa al conjunto de la institución es la Policía.

Todas las cárceles de hombres y mujeres que hay en el país son pequeños feudos de corrupción administrados por la Policía institucionalmente, donde se cobra por lo que se deja ingresar, por lo que se deja salir, por el espacio que se ocupa y por cada uno de los privilegios que vende la Policía a las personas recluidas. Esos cobros, que ya tienen tarifas, suben hasta la comandancia, involucrando antes a toda la institución.

 No se sabe muy bien los contenidos de enseñanza de la Universidad Policial, pero lo que constaté en persona una y otra vez es que los policías no saben leer ni escribir. Hacer la declaración de un delito ante un Policía desganado, que se tropieza con las palabras y que no atina a escribir ni preguntar, es una experiencia cotidiana.

Diprove y Tránsito es otro de los controles mafiosos de la Policía desde donde se organiza parte del crimen del sector. Dijeron que implementarían GPS para las flotas y control de alcoholemia y el chiste no les duró sino unos días.

Los reglamentos de faltas y contravenciones de la Policía datan de la época de la dictadura, tienen un carácter fascista, no se han tomado el trabajo de revisarlo en más de 30 años porque la Policía está ocupadísima en intimidar, extorsionar y vigilar el cumplimiento de su maquinaria de corrupción.

Las celdas de la FELCC, en las que honrosamente he caído a lo largo de los últimos siete gobiernos, son las mismas mazmorras hediondas de siempre. Sus huellas de sangre ennegrecidas con el tiempo no han sido lavadas jamás, su mobiliario aún tiene inscrito el logo de USAID, que les donó desde los escritorios hasta las sillas.

La Ceja de El Alto, pasadas las 10 de la noche, es un territorio de máximo peligro sin un policía a la vista. Y si se te ocurre llamarles porque les necesitas, no contestan porque tienen averiado el teléfono desde hace más de dos años.

No existe el rubro de investigación policial, sino el rubro de venta, borrado o falsificado de pruebas, según el postor, por lo que no tenemos acceso a las imágenes de las cámaras de seguridad del feminicidio de Andrea Aramayo, imágenes que han debido ir a parar a manos de la familia de su asesino, previo pago de una alta suma dinero.

Si resulta que haces una denuncia por corrupción, violación a los derechos humanos o abuso de poder contra un policía, como lo hice contra la directora de  Lucha contra la Trata y Tráfico, la teniente Coca, derivan esa denuncia a una suerte de justicia paralela compuesta por jueces y fiscales policiales, que administran esas denuncias a beneficio del aparato de corrupción.

Me interrogaron, me hicieron entregar pruebas y nunca me dieron resultados de la pericia, aunque estaban muy interesados en todo lo que yo tenía para contar.

Si vas a hacer una denuncia de la desaparición de una persona, lo que hace la Policía es hacerte esperar 72 horas, tiempo suficiente para que la persona muera o se complete su secuestro, etcétera. Transcurridas las 72 horas te dan un papelito con su foto, donde dice “desaparecida”, para que completes el empapelamiento de personas desaparecidas que hay en la terminal. Y si es mujer suponen que huyó con su enamorado y te miran con cara de “no me molestes”.

La Policía Boliviana ha matado impunemente a Jonathan Quispe, estudiante de la UPEA, a dos compañeros cocaleros de La Asunta, a varios cooperativistas mineros. Ha dejado huir al teniente Clavijo y a través de esos crímenes al servicio del Gobierno ha comprobado y probado su impunidad.

Ni los guardias que contrata la banca o cualquiera  para la custodia de sus negocios se libran de corrupción policial, porque uno es el precio que solicita la Policía al negocio y otro el monto mínimo que la comandancia paga al guardia, dejando un alto porcentaje de ese monto en sus manos.

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Operativo policíal que buscaba capturara a los dirigentes termina con dos muertos cocaleros

velorio cocaleros

Titulares 31 de agosto

  • Organizan por quinto año consecutivo las “Olimpiadas del Saber del Adulto Mayor”, pero sin traductores para quienes son aimara, quechua, guaraní.
  • Agenda política antes que el chacha warmi o la paridad en el MAS
  • Las y los jóvenes organizadores se ponen chales, camisas con aguayo para organizar un seminario sobre indianismo
  • Operativo policíal que buscaba capturara a los dirigentes termina con dos muertos cocaleros
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