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Etiqueta: evo

Claro que hay democracia en Bolivia

No hay dictadura, pero el acceso a la información es imposible

No hay dictadura, hay libertad de expresión, pero se utiliza la pauta publicitaria gubernamental como instrumento de censura contra los medios de comunicación independientes.

No hay dictadura, pero la Defensoría del Pueblo es un brazo de prolongación del Ministerio de Gobierno. Se ha elegido a un Defensor del Pueblo directamente, lelo, capaz de destrozar en pocos meses la Defensoría entera.

No hay dictadura, pero el gobierno suma varios muertos, cuyos nombres ya no logramos ni recordar; lo que si recordamos cada día es que ninguna de esas muertes han sido esclarecidas, ni los responsables han sido juzgados.

No hay dictadura en Bolivia hay democracia, pero las autoridades judiciales no son independientes. Se han posesionado autoridades judiciales electas con una cantidad ridícula de votos, habiendo ganado los votos nulos de repudio al manoseo gubernamental del aparato de justicia.

No hay dictadura en Bolivia, hay democracia, pero disentir con el Gobierno implica riesgo de difamación, de encarcelamiento y persecución. Me refiero, por ejemplo, a Damián Condori que pretendía ser Gobernador de Chuquisaca, a Carlos Mesa, que cometió el delito de hacerlo mejor que el Presidente en una entrevista televisiva en Chile; a Franklin Gutiérrez de Adepcoca, que pretendía ser candidato a Presidente y que se atrevió, desde Adepcoca, a anunciar su candidatura.

No hay dictadura en Bolivia, hay democracia, pero no hay independencia de poderes. El Órgano Electoral no es independiente y lo ha demostrado muchas veces.

El Órgano Electoral no debiera permitir la postulación de Evo Morales, pero sabemos que lo hará. No exigirán la paridad en el binomio presidencial porque al Gobierno, hoy, esa figura no le conviene y el Órgano Electoral, que es una prolongación del Poder Ejecutivo, no dirá absolutamente nada.

L@s periodistas que entrevistan a autoridades de Gobierno y que pertenecen a cualquier canal privado, lo hacen con miedo y sumisión, acostumbrándonos a un lenguaje en el que la critica está prohibida, a una visión superficial de las cosas. Cuando alguna vez algún periodista se salió de ese guión, perdió el trabajo.

En Bolivia no hay dictadura, hay democracia, pero se juega con el valor de la vida como moneda de cambio, por ello el feminicidio de Analí Huaycho está impune, porque el Gobierno ha posibilitado la fuga del teniente Clavijo, pagándole con impunidad las ejecuciones extrajudiciales en el hotel Las Américas.

No hay dictadura, pero no se respeta a los pueblos indígenas del TIPNIS que dijeron No a la carretera y con quienes se firmó un acuerdo y una ley de intangibilidad de su territorio. No se castigó la represión a la octava marcha en defensa del TIPNIS, en la que se impidió a los pueblos indígenas llegar en una marcha pacífica hasta la sede de Gobierno, humillándolos, pegándolos, tapándoles la boca con masquín y cargándolos, como papas, en buses y camiones.

En Bolivia no hay dictadura, pero es riesgo de vida ir al Servicio Militar Obligatorio, porque los militares tienen permiso de torturar hasta matar a los conscriptos.

En Bolivia no hay dictadura, hay democracia, pero no hay salud, aunque se despilfarra el dinero en propaganda, en lujos para la burocracia masista, en concentraciones y formas clientelares de ganar adeptos, como los millonarios contratos con Los Kjarkas.

No hay dictadura, pero no hay respeto a la intimidad. El Ministro de Salud revela la enfermedad mortal de Gualberto Cusi para que, además de ser perseguido político, se active el prejuicio social contra su persona.

No hay dictadura pero no hay justicia.

No hay dictadura pero no hay libertad.

No hay dictadura. pero se premia la corrupción con embajadas, como a Quintana.

No hay dictadura, pero no hay libertad de organización: todas las organizaciones sociales han sido divididas, destruidas o intervenidas, como el Conamaq, para acallar la disidencia.

No hay dictadura, pero no se respeta la Constitución Politica del Estado.

Evo Morales se repostulará violando el principio más básico de la democracia, que es el respeto al voto, perdió el referendo, y el secreto más subversivo es cuánt@s hij@s no reconocidos tiene el Presidente de nuestro país.

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Inauguración de la casa grande del amo

fachada ce la casa grande del amo

 ¿Se reserva el derecho de admisión?
La pésima calidad de los murales y las fotos, lo pequeño e inhóspito del hall de ingreso, más chico que el palacio viejo, los artistas como bufones de poder y los 10 pequeños baños para un auditorio de 1000 personas.

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No trago tu semen, vomito tu humillación


Paz Estenssoro fue un feminicida que sustituyó una mujer por otra y para hacerlo enloqueció a su compañera de vida; no la dejó huir ni separarse, porque no podía soportar su libertad, y, en lugar de divorciarse, optó por eliminarla para juntarse con La Chichina, que prácticamente cogobernó este país.

Banzer fue fundador de varios prostíbulos privados a puerta cerrada para los jefes militares y, precisamente. El auge de Gloria Limpias se remonta a la dictadura, en la que ella fue proveedora de mujeres para los militares. Mujeres que representaron mercancía a cambio de dinero, influencias y poder.

En el caso de Sánchez de Lozada, se decide, en la decadencia de su gobierno, inventar un supuesto romance de él con la Verito Larrieu, como mecanismo para remontar la popularidad del Presidente, montado sobre la popularidad de la Magnífica de aquel tiempo, y “refrescar su imagen viril”, para, automáticamente, refrescar su imagen política.

Los gobiernos son una larga historia que no se ha escrito, donde los cuerpos de las mujeres han funcionado como moneda de intercambio y como objeto con el que los gobernantes han proyectado su imagen de poder, haciendo de virilidad y poder político una misma cosa. La paridad en nada ha alterado ese concepto de mujer objeto, porque todas, sin excepción, empezando en Gabriela Montaño y terminando en Mirtha Quevedo, han asumido que avalar esto; es parte del contrato político al que se han adscrito.

Evo Morales nos ofrece en su sexualidad, expuesta como identikit político, un cuadro tan grotesco y decadente como el de sus predecesores: hacer del poder político un lugar desde donde el mayor acto de poder se sintetice en el acceso de posesión sexual de cuanta mujer se le antoje.

Cometió con Gabriela Zapata el delito de estupro, cuando ella era menor de edad. Actualmente, con jóvenes integrantes de equipos de fútbol femenino, continúa cometiendo este delito, a cambio de pequeñas prebendas y con una impunidad reforzada. Nadie ya se atreve a denunciarlo.

Comete el delito de irresponsabilidad paterna, obligando e intimidando a las mujeres, a través de la persecución y encarcelamiento de Gabriela Zapata, a que ninguna se atreva a pretenderse como pareja suya, ni menos lo enjuicie o denuncie como padre de sus wawas. Esto, en un país en el que la irresponsabilidad paterna, que es aborto masculino legalizado y permitido, es un fenómeno social gigante.

Ha creado una atmósfera discursiva en una sucesión de humillaciones públicas de las mujeres, insultos y bromas dirigidas a construir complicidad machista entre hombres.

La forma como eso repercute en la sociedad es en una réplica a gran escala en todos los escenarios: sus guardias, sus ministros, sus parlamentarios reproducen estas formas con las mujeres que ellos tienen a mano. Por eso tenemos diputados violadores, legisladores regionales violadores, violentos, y padres irresponsables en colecciones dentro del partido y dentro de sus organizaciones.

Ahora, en su último discurso, en otras palabras, nos dice que una mujer jovencita lo que aspira es a cargar la wawa del Evo, para tener un hijo suyo sin “molestarle”. ¿Es lo peor que ha dicho? No. ¿La periodista que lo contemplaba sin derecho a pensar le ha exigido respeto? No.

Evo Morales expresa en esta última afirmación que es un honor para las mujeres dejarse embarazar por él y que, inclusive, ellas se ofrecen.

El Presidente confiesa que utiliza sus actos públicos para enganchar sexualmente a las menores asistentes a esos actos. Pero hay que preguntarse ¿por qué lo dice públicamente, en un canal de televisión, sin presión alguna?

Lo dice como compensación de la decadencia física sexual en la que por su edad se encuentra. Es un fenómeno típico que la sociedad ha bautizado como “viejo verde”.

La anécdota es inverosímil porque no hay mujer boliviana dispuesta a cargar la wawa de un padre irresponsable, sin exigir la asistencia familiar correspondiente, a la cual, además, tiene derecho. Lo que está claro es que el Presidente nos la cuenta y la inventa porque necesita presentarse como virilmente apto para tener sexo con una menor de edad.

Lo que ha hecho una vez más el Presidente es cometer un acto de violencia machista pública e impunemente.

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