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Etiqueta: democracia

Una ley para monopolizar la representación política

Si hay una entidad desprestigiada en Bolivia, más que la Policía y más que la justicia, son los partidos políticos, porque la podredumbre que hay en los llamados movimientos sociales, el aparato de justicia o la Policía es una deriva del manoseo político partidario. Cuando te relacionan con un partido político es como si se manchara tu nombre y hasta hay masistas que prefieren presentarse no como militantes, sino como “simpatizantes” del proceso de cambio.

En un contexto así, el Tribunal Electoral lanza una ley de partidos y organizaciones políticas ajena a la realidad que vivimos, que tendrá como única consecuencia la monopolización masista de la representación política. Una ley que aparenta querer un sistema partidario plural, pero que tiene como objetivo apuntalar un monopartidismo.

Las listas de militantes que está recibiendo el Tribunal Electoral son el resultado de una relación de extorsión y chantaje: funcionarios del Estado están obligados a llenar libros para no perder su trabajo; éstos llenan los libros con parientes y amigos que les donan sus nombres. Como con eso no basta, buscan población cautiva que pueda firmar sin saber para qué lo está haciendo.

Otros llenan libros con la promesa de conseguir un trabajo a futuro; y los nombres que figuran en las listas de militantes no tienen, con el partido para el cual firman como integrantes, ningún vínculo político. La militancia, que para ser tal implica una relación ideológica se convierte en una relación clientelar utilitaria que pudre todo y que implica un proceso de desideologización. Es un chiste de mal gusto decir que con esas listas se harán las primarias.

Estamos frente a la construcción de una gran mentira colectiva, avalada por el Tribunal para seguir fomentando mafias y caudillismos.

La verdadera militancia política hoy en Bolivia está en las organizaciones que tienen causas por las cuales ofrecen su trabajo voluntario, por las cuales movilizan iniciativas y ofrecen propuestas: las causas animalistas, ecologistas, las causas feministas, las causas de los pueblos indígenas, las causas contra las formas de abuso de poder, las causas en torno de la salud, de la educación o de las personas con discapacidad; las causas de lucha contra el abuso tributario, por los derechos humanos, etcétera; todas las causas y gentes que quedan fuera del sistema político, que son convertidas en la ley de partidos políticos en causas que quedan fuera de la política en mayúsculas, para dejar dentro de la política las mafias partidarias.

Tampoco existe, en la nueva ley de partidos, una diferencia real entre agrupaciones ciudadanas y partidos políticos porque se consideran únicamente diferencias cuantitativas, haciendo de las agrupaciones ciudadanas construcciones semipartidarias. Las agrupaciones ciudadanas que debieron representar espacios políticos para otras formas de política, en los hechos, quedan reducidas a la forma partido con otro nombre.

De hecho, no hay una diferencia sino en el número de firmas. Los únicos niveles de diferenciación que entiende el supremo tribunal de la mentira son las diferencias territoriales: o haces política local o haces política nacional, no puedes hacer política sectorial; no puedes hacer política fundada ni en causas ni en sujetos, por lo que la nueva ley de partidos es una negación de las nuevas formas de política emergentes que quedan fuera por exclusión no por error. La nueva ley de partidos es una ley de exclusión del derecho a la política a la mayor parte de la ciudadanía, es una ley de expulsión de la política de los temas más importantes de la historia contemporánea.

Como si fuera poco, el 50% de financiación privada que acepta la ley para los partidos son cuotas obligatorias, que se saca de forma ilegal y abusiva, mes a mes, a l@s funcionari@s públicos. En el gobierno municipal de La Paz es según el sueldo, en el Ministerio de Desarrollo Productivo hasta 400 bolivianos y así sucesivamente, recaudando millones de donde no se rinde cuentas a nadie.

El problema no son las primarias, sino el concepto retrogrado de política con el que el tribunal supremo de la mentira está trabajando.

Y las mujeres, por si acaso, seguimos siendo cuota biológica sin contenido político alguno, y a eso le quieren llamar despatriarcalización.

Leer en Página Siete

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PANBOL


Mercantilizacion de la política. nuevo partido invierte 175000 dólares según confesión propia para conseguir los libros tienen personería jurídica a nivel nacional aunque nadie les conoce

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Claro que hay democracia en Bolivia

No hay dictadura, pero el acceso a la información es imposible

No hay dictadura, hay libertad de expresión, pero se utiliza la pauta publicitaria gubernamental como instrumento de censura contra los medios de comunicación independientes.

No hay dictadura, pero la Defensoría del Pueblo es un brazo de prolongación del Ministerio de Gobierno. Se ha elegido a un Defensor del Pueblo directamente, lelo, capaz de destrozar en pocos meses la Defensoría entera.

No hay dictadura, pero el gobierno suma varios muertos, cuyos nombres ya no logramos ni recordar; lo que si recordamos cada día es que ninguna de esas muertes han sido esclarecidas, ni los responsables han sido juzgados.

No hay dictadura en Bolivia hay democracia, pero las autoridades judiciales no son independientes. Se han posesionado autoridades judiciales electas con una cantidad ridícula de votos, habiendo ganado los votos nulos de repudio al manoseo gubernamental del aparato de justicia.

No hay dictadura en Bolivia, hay democracia, pero disentir con el Gobierno implica riesgo de difamación, de encarcelamiento y persecución. Me refiero, por ejemplo, a Damián Condori que pretendía ser Gobernador de Chuquisaca, a Carlos Mesa, que cometió el delito de hacerlo mejor que el Presidente en una entrevista televisiva en Chile; a Franklin Gutiérrez de Adepcoca, que pretendía ser candidato a Presidente y que se atrevió, desde Adepcoca, a anunciar su candidatura.

No hay dictadura en Bolivia, hay democracia, pero no hay independencia de poderes. El Órgano Electoral no es independiente y lo ha demostrado muchas veces.

El Órgano Electoral no debiera permitir la postulación de Evo Morales, pero sabemos que lo hará. No exigirán la paridad en el binomio presidencial porque al Gobierno, hoy, esa figura no le conviene y el Órgano Electoral, que es una prolongación del Poder Ejecutivo, no dirá absolutamente nada.

L@s periodistas que entrevistan a autoridades de Gobierno y que pertenecen a cualquier canal privado, lo hacen con miedo y sumisión, acostumbrándonos a un lenguaje en el que la critica está prohibida, a una visión superficial de las cosas. Cuando alguna vez algún periodista se salió de ese guión, perdió el trabajo.

En Bolivia no hay dictadura, hay democracia, pero se juega con el valor de la vida como moneda de cambio, por ello el feminicidio de Analí Huaycho está impune, porque el Gobierno ha posibilitado la fuga del teniente Clavijo, pagándole con impunidad las ejecuciones extrajudiciales en el hotel Las Américas.

No hay dictadura, pero no se respeta a los pueblos indígenas del TIPNIS que dijeron No a la carretera y con quienes se firmó un acuerdo y una ley de intangibilidad de su territorio. No se castigó la represión a la octava marcha en defensa del TIPNIS, en la que se impidió a los pueblos indígenas llegar en una marcha pacífica hasta la sede de Gobierno, humillándolos, pegándolos, tapándoles la boca con masquín y cargándolos, como papas, en buses y camiones.

En Bolivia no hay dictadura, pero es riesgo de vida ir al Servicio Militar Obligatorio, porque los militares tienen permiso de torturar hasta matar a los conscriptos.

En Bolivia no hay dictadura, hay democracia, pero no hay salud, aunque se despilfarra el dinero en propaganda, en lujos para la burocracia masista, en concentraciones y formas clientelares de ganar adeptos, como los millonarios contratos con Los Kjarkas.

No hay dictadura, pero no hay respeto a la intimidad. El Ministro de Salud revela la enfermedad mortal de Gualberto Cusi para que, además de ser perseguido político, se active el prejuicio social contra su persona.

No hay dictadura pero no hay justicia.

No hay dictadura pero no hay libertad.

No hay dictadura. pero se premia la corrupción con embajadas, como a Quintana.

No hay dictadura, pero no hay libertad de organización: todas las organizaciones sociales han sido divididas, destruidas o intervenidas, como el Conamaq, para acallar la disidencia.

No hay dictadura, pero no se respeta la Constitución Politica del Estado.

Evo Morales se repostulará violando el principio más básico de la democracia, que es el respeto al voto, perdió el referendo, y el secreto más subversivo es cuánt@s hij@s no reconocidos tiene el Presidente de nuestro país.

Leer en Página7

 

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