Menú Cerrar

Etiqueta: carlos romero

Narcopreguntas



Hace rato que en Bolivia la palabra narco ya no sólo es un sustantivo que indica una persona que se dedica al narcotráfico, sino que ha pasado a ser un adjetivo con el que se puede calificar a grandes sectores del quehacer social.

Podemos hablar de: narcopolítica, donde está quienes hacen política a favor del narcotráfico o con fondos del narcotráfico; narcoeconomía, donde están todas las actividades económicas que el narcotráfico genera a su alrededor para lavar su dinero; narcoinstituciones, instituciones penetradas por los intereses del narcotráfico; narcocultura, que es  la lógica mafiosa que el narco introduce en la sociedad; narcopolicías, que son los policías vinculados al narcotráfico; narcoempresarios,  empresarios que hacen circular los fondos del narcotráfico; narcomodelos, las jóvenes que el narco contrata para sus fiestas y viajes, narcouniversidades, que son las que permiten la matriculación de estudiantes fantasmas que obtienen su regulación migratoria para dedicarse a actividades del sicariato, y así una larga lista de actividades personajes y sectores de la sociedad.

Los narcovínculos parecen ser una mínima porción del fenómeno narco en la Bolivia de hoy.

Me gustaría preguntarle al ministro de Economía, Luis Arce: ¿señor ministro, cree usted que la “economía del narco” es la que nos está “salvando de la crisis económica en la que están nuestros países vecinos”? ¿Qué porcentaje de la economía boliviana es hoy una economía que tiene como pilar el narco, el 40,  20 el 30%? ¿Cree usted que la burbuja inmobiliaria, la importación gigante de electrodomésticos a precios más baratos que en Iquique, la importación de productos de lujo, bebidas alcohólicas y otras están relacionadas con el narco?

Hay otras economías, como la economía de “la fiesta”, como de los Carnavales de Oruro y Santa Cruz, el Gran Poder y otras que en los últimos tiempos mueven cifras inimaginables, ¿estarían vinculadas al narcotráfico? ¿Es ser cómplice del lavado de dinero comprarse un televisor plasma de 60 pulgadas bien barato en la Huyustus? ¿No es el poder de los grandes contrabandistas un poder narco?

En la política boliviana de los 90, la consigna coca no es cocaína y las grandes marchas de cocaler@s fueron la punta de lanza de nuevos sueños de país. Fueron épocas en las que la diferenciación de los intereses del movimiento cocalero del narcotráfico fue una lucha política fundamental, que acompañamos de forma directa.

Acusarle al movimiento cocalero de vínculos con el narcotráfico era un insulto que usaba la derecha; el movimiento cocalero estaba limpio y con unos límites y aspiraciones bien diferenciadas, no sólo en la cantidad que era el cato de coca, sino en sus aspiraciones y prácticas también.

El Chapare era el nido de las federaciones del trópico de Cochabamba y no un territorio impenetrable y peligroso, como es ahora. El cultivo de la coca no era monocultivo, como es ahora, y el movimiento cocalero no tenía la aspiración de ampliar la frontera de la coca sobre el Parque Nacional Isiboro Secure, como ahora.

Es espeluznante que quienes tenían consciencia plena de los peligros políticos y sociales que el narcotráfico representa hayan hoy sucumbido a su despliegue.

Me gustaría preguntarle al Ministro de Gobierno: ¿cómo salió realmente a la luz el caso de los narcovínculos en la Policía? ¿Fue un accidente? ¿Es una vendetta contra usted? ¿Es una vendetta de usted, contra un tercero, es una pelea interna en el gobierno? ¿Cree que alguien le cree que está limpiando la Policía o lo dice con el cinismo que ha venido perfeccionando como práctica de oratoria?  ¿Es la penetración del narco en el gobierno de Evo Morales igual o similar a la que ocurrió con el MIR, de los 90? ¿Es diferente, es similar a la ocurrida con el banzerismo de la dictadura, con el banzerismo de la democracia?

Si hay diferencias, ¿por qué en las cárceles de Bolivia, hoy como ayer, están las mulas del narcotráfico y no los grandes capos, con excepción de Montenegro y Medina?

Todas son preguntas en un país sin respuestas, donde caminamos con los ojos vendados y con el entendimiento atontado, obligad@s a tragar propaganda gubernamental dulzona, producida por los productores de la “Casa en la pradera” narco.

Leer en Página Siete

Compartir

A Romero no le creo


Escribo con mucho dolor sobre el asesinato de  Jonathan Quispe; no escribo desde quien quiere utilizar la muerte para hacer política necrófila y manchada de sangre.

Coreaba la marcha estudiantil del país entero por justicia para  Jonathan,  pero no hay justicia que le devuelva la vida. Fue asesinado con su testamento bajo el brazo. En ese testamento de Jonathan  estaba escrito algo tan lindo como: Quiero ser periodista, un periodista hijo de albañil, un periodista hijo de vendedora de papas; quiero ser el periodista que la ciudad de El Alto necesita. La UPEA es la universidad creada para que los hijos y las hijas de albañiles nos convirtamos en ingenieros, médicas y periodistas, y por eso la defiendo. Por eso marcho, por eso grito, por eso voy a la movilización.

El ministro Romero está mintiendo, no sólo porque sus médicos forenses lavaron la bola que sacaron del cuerpo de Jonathan,  borrando pruebas; no sólo porque ninguno de ellos quiso hacerse responsable directo de la autopsia; no sólo porque la autopsia fue sorprendentemente veloz; no sólo porque el Ministro estaba hablando de los resultados de la autopsia antes de que los familiares tuvieran acceso a ella. No sólo porque quiere usar el Gobierno el asesinato de Jonathan para amenazar estudiantes y desatar persecución, y miedo; no sólo porque sus explicaciones ofenden la inteligencia de la población, sino porque el Gobierno está ya manchado de sangre.  Manchado de muertes sin esclarecimiento, sin autopsia científica y sin justicia. Por eso los y las estudiantes desconfiaron del Gobierno y no querían dejar sacar el cuerpo de Jonathan  para la autopsia, que dizque había que hacerla en la morgue, donde, dizque, tienen condiciones, cuando eso también es falso. La morgue es la antítesis del palacio de Evo, es un canchón terrorífico y polvoriento, y un tinglado donde se tiran los cadáveres en el piso porque no hay dónde ponerlos.

En la morgue cuando esperas la autopsia de tu ser amado, te sientas en unos bancos, a la intemperie, mientras el viento penetra tus huesos; si es de día recibes el vaho del olor a muerto en descomposición y si es de noche, en penumbra, sin luz, derramas tus lágrimas. En ese cuchu, donde hasta l@s muert@s son despojados de dignidad, dice que había mejores condiciones para hacer la autopsia de Jonathan.

El Ministro está mintiendo para proteger a la Policía y quiere protegerla porque el gobierno de Evo Morales necesita hoy de la Policía más que nunca para reprimir y para salvaguardar la figura del Presidente.

Para proteger sus actos públicos de la invasión indignada de un pueblo que tiene ganas de gritarle en la cara que su palacio es un insulto a su propia condición de Gobierno, que prometió gobernar obedeciendo al pueblo.

El Ministro nos está mintiendo para proteger un pacto de impunidad que tiene firmado el Gobierno con la Policía, un pacto de impunidad que hace que la Policía no haya sido juzgada por la represión en Chaparina, ni por el feminicidio de Hanalí Huaycho,  ni por la masacre a los cooperativistas en la carretera, ni se hayan dado los nombres de los policías que salieron a reprimir la marcha de la UPEA.

De la muerte de Jonathan es responsable la Policía, pero también el Ministro de Gobierno y, sin duda, el Gobierno entero y también el Presidente.

Es indignante que ahora quieran cuestionar la validez de la movilización como si eso pudiera relativizar la gravedad del asesinato de un estudiante. Lo que está en discusión no es cuánto dinero necesita la UPEA o si tiene dinero en sus cuentas; lo que está en juego es el valor de la vida y la vigencia de los derechos humanos en nuestro país. La Defensoría del Pueblo es una especie de trapo sucio con el que el Gobierno se limpia las manos de todo acto mugriento de abuso de poder.

Recuerdo que los primeros muertos del gobierno de Evo Morales fueron por un conflicto minero en Huanuni. El Presidente, en aquella ocasión, lloró de dolor, hoy es otro. Tenemos un Presidente que ha perdido la sensibilidad, que ya no siente más que por sí mismo. Se queja de que se le grite asesino, cuando en los hechos, el Presidente, frente al asesinato de  Jonathan, ha escrito un cómodo tuiter y, suponiendo que puede librarse de que la sangre le salpique, alista maletas para irse de paseo a Roma.

Leer en Página7

Compartir

Estudiante asesinado UPEA

compañeras de jhonatan quispe pidiendo justicia

Testimonios de estudiantes nos permiten poner en duda las conclusiones e informes del Ministerio de Gobierno. EXIGIMOS EL ESCLARECIMIENTO CIENTÍFICO DEL ASESINATO DEL ESTUDIANTE.
Conduce y reporta: Yolanda Mamani
Foto: En la puerta de la morgue, estudiantes de la UPEA piden justicia por la muerte de su compañero Jonathan Quispe Vila.

Compartir