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LA ACERA DE ENFRENTE
La paradoja que habitamos: Noemí Cámara vs. Corimexo.

 
Fecha de emisión 19 de Setiembre, 2016


No nos sumamos, ni nos confundimos con el cuestionamiento moralista, hipócrita y conservador que se escandaliza por un cuerpo desnudo, tampoco cuestionamos el contenido pornográfico de dicho spot, por muy vulgar que éste sea. Quien nos quiera poner en el mismo saco está muy equivocado y lo hace por generar una confusión deliberada, y no accidental.

 
Somos organizadoras de la exhibición de pornografía feminista en la ciudad de Santa Cruz, porque somos militantes de la necesidad de la sociedad de reconocer sus propios cuerpos desnudos, sus sensualidades y afirmamos que sexo explícito sin violencia es liberador. Lo que más necesita una adolescente hoy es reconocer su propio cuerpo.

Yo misma fui víctima de un juicio por actos obscenos, llevado a cabo de oficio por el Estado por pintar penes de colores en el obelisco, a medio día. Coincidimos con Maggy Talavera, que ha denunciado el uso machista de las mujeres por los periódicos, programas de televisión, actos oficiales, empresas privadas, sin que nadie se libre, empezando en ATB y terminando en ZXY.

Ese abuso convierte el spot de Corimexo en uno más dentro de un amplio fenómeno machista, sexista y violento que atraviesa a todos los medios de comunicación, a todas las empresas y a la política, y la cultura boliviana. Por eso tampoco aceptamos ese texto invisible de enfrentar en el caso de Corimexo una supuesta contradicción entre cambas y collas; ambos son como decimos tantas veces, igualingos en lo que a machismo y violencia se refiere.

Hemos decidido la denuncia penal, por segunda vez, contra el spot de Corimexo por tres operaciones simbólicas denigrantes y violentas que contiene en todas sus versiones: la equiparación de la mujer al sillón, convirtiéndonos en cosas –cosificación-; la conversión de la mujer desnuda en un objeto ornamental, sin pensamiento, voluntad, deseo, ni libertad –la idiotizacion-; la conversión de la mujer en un objeto de complacencia sexual para el disfrute del macho ejecutivo y cliente principal -la domesticación-.

Por eso mismo hemos cuestionado la ausencia de autocrítica por parte de Maricruz sobre su papel en la primera versión de esta saga de formas de violencia mediática contra las mujeres. La Ley 348 tipifica la figura de la violencia mediática pero, al mismo tiempo, contiene tantos vacíos en su aplicabilidad que es posible que esta nueva denuncia, como la primera vez, caiga en saco roto, sea objeto de tráfico de influencias y el sistema de justicia demuestre, una vez más, que la Ley 348 es letra muerta y que los, y las fiscales funcionan al precio del mejor postor.

Pongo como contraparte de este drama/comedia a Noemí Cámara y su lucha contra el proxeneta más violento y poderoso del país, que es su propio padre. Noemí, sin quererlo, se presenta como la prueba inequívoca del horizonte de cientos de miles de mujeres bolivianas hoy: buscar un lugar de dignidad y felicidad para sus vidas a cualquier precio. Entretanto, el fenómeno Corimexo se presenta como un ejemplo entre miles de la respuesta a nivel del poder mediático, político y empresarial contra esa misma lucha. Es una respuesta violenta y reaccionaria, que tiene como objetivo inconsciente volver a mandar el mensaje que el sueño principal de una mujer joven debe ser participar de una publicidad Corimexo, demostrar que una publicidad cosificante es una pantalla de éxito para una mujer y que, es más, hasta te puede convertir en exitosa "primera dama y activista”.

No es que una cosa y otra no tienen nada que ver; todo lo contrario, son los dos ejemplos antitéticos de la paradoja que habitamos hoy las mujeres bolivianas. O revelarnos contra el sistema, empezando por el padre, o someternos al lugar más denigrante para complacer a la sociedad en su machismo sádico.

Stefanie mintió sobre el monto que está cobrando de Fancesa, Noemí no mintió sobre el trato que reciben las trabajadoras sexuales del Katanas. Stefanie quiere presentarse como una figura de éxito, disimulando y aceptando la violencia sobre su cuerpo; Noemí ha decidido denunciar la violencia que sufren las mujeres en prostitución del local de su padre y el dolor que esa violencia representa para su propia vida.

Libertad de expresión no es libertad de humillación, ni de denigración..


María Galindo es miembro de Mujeres Creando.