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LA ACERA DE ENFRENTE
Las vallas de la Plaza Murillo


Fecha de emisión 13 de Julio, 2016

Se engañan los que suponen que las vallas de la Plaza Murillo eran contra los y las discapacitados por caprichosos e intransigentes, y que ahora que las han levantado podemos respirar con alivio y celebrar tranquilamente.

Las vallas de la Plaza Murillo son contra los y las textileras de Enatex, contra las Mujeres Creando y sus acciones creativas, contra los y las gremialistas que cuestionan el Código Tributario,

contra la Central Obrera Boliviana y contra cualquiera que pretenda cuestionar, proponer, disentir, luchar o plantear ideas y esperanzas colectivas por fuera del círculo de control del MAS.
Se engañan los que suponen que las vallas de la Plaza Murillo eran contra los y las discapacitados por caprichosos e intransigentes, y que ahora que las han levantado podemos respirar con alivio y celebrar tranquilamente.

Las vallas de la Plaza Murillo son contra los y las textileras de Enatex, contra las Mujeres Creando y sus acciones creativas, contra los y las gremialistas que cuestionan el Código Tributario, contra la Central Obrera Boliviana y contra cualquiera que pretenda cuestionar, proponer, disentir, luchar o plantear ideas y esperanzas colectivas por fuera del círculo de control del MAS.

Las vallas de la Plaza Murillo son también contra sí mismos, porque son el retrato de un poder cercado y sordo, un poder que no sabe dialogar, no con los y las discapacitadas, sino con nadie.

Las vallas de la Plaza Murillo no las han retirado, las han guardado para cualquier otra ocasión, así que los y las paceñas que celebran su retiro se equivocan.

El teatro de las declaraciones del Presidente de que han decidido retirarlas no es creíble, porque no han decidido ellos retirarlas sino que las retiran porque ya no las necesitan, puesto que han terminado de destruir un movimiento como el de la vigilia. Lo han destruido con calumnias, con guerra sucia, con divisiones, con intimidación judicial, con represión cruel y con la ayuda de un Defensor del Pueblo que ha hecho todos los esfuerzos, inclusive pasando plata para que abandonen su lucha. Lo que las vallas han demostrado es un poder gubernamental que no sabe dialogar y una Asamblea Legislativa que no juega en democracia ningún papel democratizador.

Las vallas han sido guardadas en la UTOP para una próxima y quién sabe cercana oportunidad.

Dicen que no son comparables con el muro en Palestina, ni con el muro que pone Estados Unidos contra México, ni con el muro que pone España contra los y las africanas. Dicen que no es comparable porque es menos alto, menos sólido y porque supuestamente no es permanente. Yo diría que es y no es comparable, porque es una barrera que pone el Estado boliviano contra sus propios ciudadanos y en ese sentido no es comparable porque es más grave.

Pero es comparable en el sentido de que es un uso del poder contra los y las más débiles, porque es un ejercicio de control. Para pasar tenías que mostrar documentos y explicar motivos, y eso sólo se puede hacer en estado de sitio; por lo tanto, es un muro que conculcaba derechos democráticos y constitucionales con un estado de sitio de facto circundando la plaza de gobierno.

Así que la cosa no es tan simple como que lo sacan y lo ponen. En ese sentido, las vallas de la Plaza Murillo sí que eran comparables con esos otros detestables muros mundialmente famosos por ser el retrato de imperialismos y racismos, y es indignante que un gobierno que se atreve a señalar a todos esos otros gobiernos por tener esos muros, los ponga contra sus propios ciudadanos. Eso se llama doble moral.

En un contexto así, y ya que nos cercarán la plaza una y otra, y otra vez, lo primero que hay que hacer es desplazar los sitios de protesta, los foros desde donde comunicarse con el poder. Nosotras, por ejemplo, tomando por sorpresa, y en sábado, a los guardias de la casa presidencial llegamos hasta las puertas de la casa del Presidente a besarnos por una diversidad sexual que transmita lucha y que vaya más allá del pedido de aceptación y tolerancia.

Pero más allá de eso, lo que está claro es que no hay vallas contra la historia, no hay vallas contra la dignidad, no hay vallas que valgan contra la verdad. Las vallas de la Plaza Murillo son una prueba de su debilidad como gobierno y no de su fortaleza.

Dialogar no es doblegarse, sino demostrar que tienes argumentos y que eres capaz de hacerte entender, y si los discas perdieron, el Gobierno perdió con ellos también. Los discas están decepcionados, tristes, peleando entre ellos y ellas; los del Gobierno no están felices porque la decadencia la tienen dentro. Porque el funcionario que se presta a dividir un movimiento, a calumniar y manipular lo hace también para adentro. ¿O creen ustedes que un Quintana sólo hace daño a los de fuera del MAS? No, claro que no. Lo mismo hace hacia adentro: destruir un proceso y apropiarse del Presidente y de su criterio, como si de un botín de guerra se tratara.


María Galindo es miembro de Mujeres Creando.