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LA ACERA DE ENFRENTE
La dis"capacitada" frente a la ministra

 

Qué lindo sería que la Ministra de Justicia entendiera que sus trenzas de chola son socialmente equivalentes a las sillas de ruedas, a las muletas o los bastones de las discapacitadas. Qué lindo sería que la Ministra de Salud entendiera que su juventud, que provoca el menosprecio de sus colegas, es equivalente al menosprecio que unas sillas de ruedas pueden provocar.


Qué lindo sería que Evo entendiera que marchar desde Cochabamba a La Paz para pedir un derecho es más duro en silla de ruedas que a pie, como lo hacia él. Qué lindo sería que el Presidente intentara dar una vuelta por la plaza Murillo en silla de ruedas, en lugar de subirse al avión presidencial, que por hora de vuelo gasta el dinero que no alcanza para pagar el bono que ellos y ellas exigen.

Qué lindo sería que se recortara presupuesto a los militares para darles a los y las discapacitadas.

Qué lindo sería que se dejara de transmitir partidos de fútbol del Presidente y conferencias del Vicepresidente para juntar todo el dinero que se necesita para el bono para los y las discapacitados y discapacitadas.

Qué lindo sería que si no quieren recortar lujos, ni malgastos militares cumplieran su palabra y la plata que era para financiar a los partidos políticos, y que se recortó en nombre de una democracia más profunda, se gastara en lo que se prometió: bono mensual permanente para discapacitados y discapacitadas.

Qué lindo sería que entendieran que la columna de sillas de ruedas es lo que emerge de una población sumergida, oculta e invisibilizada históricamente y que son muchos y muchas más, y quienes les queremos y recibimos sus lecciones de dignidad les multiplicamos a un número más grande del que cabe en sus cálculos electorales, que insisten en menospreciarles como una minoría sin importancia. "No son unos cuantos”, ministro Arce.

Qué lindo sería que la Ministra, en lugar de calumniarles que están financiados por una ONG, de estar pagados con dizque 100 dólares diarios por marchar, recordara que las mismas calumnias lanzaban los gobiernos de la derecha contra las marchas populares. Esas calumnias no hacían más que demostrar la mezquindad y la incapacidad de analizar la realidad que tenían esos gobiernos, y que calcar sus discursos es parecerse cada día más a esos de quienes se quieren tanto diferenciar.

Qué lindo sería que la Ministra de Salud enviara una ambulancia para acompañar la marcha y garantizaran, a través del Ministerio de Gobierno, que no será intervenida, como la marcha en defensa del TIPNIS, y que no habrá represión, ni división, ni denigración, ni spot televisivo para denunciarles como conspiradores del imperialismo.

Qué lindo sería que la Ministra de Justicia entendiera que la discapacidad no es incapacidad y que la solidaridad internacional despertada por esta marcha es justamente por su capacidad de sensibilizar, de comunicar dignidad, de transmitir lucha. Por eso, desde que se colgaron del puente, en pleno centro de Cochabamba, hasta hoy, que vienen camino a La Paz, han sumado muchas voces y muchos amores, y también solidaridad de otros discapacitados del mundo, que no entienden cómo un gobierno popular de izquierda, que se dice de cambio social, denigra todos los días a estas personas que representan el pedazo más humano de nuestra humanidad.

Ellos y ellas representan la conciencia de nuestras vulnerabilidades, representan la conciencia de nuestros límites. De las sillas de ruedas salen alas y por eso están en lucha, por muy increíble que parezca. De los bastones salen flores con que calmar los dolores y achaques de esta marcha y por eso ellos y ellas llegarán. De los lentes que tapan los ojos extirpados salen tubérculos para alimentar utopías y por eso su hambre es distinta a la que de quien padece mezquindad.

Que vayan los ministros a escuchar sus historias de vida a la marcha, que vayan a aprender y conocer la realidad, de la que cada día, desde sus poltronas de poder, se alejan más. Que vayan a jalar las sillas por el camino, que vayan a servir un té caliente por la noche, que vayan a acampar en la mitad de la nada.

Pido que los ministros vayan al campamento a convertirse en discapacitados para perder sus incapacidades gubernamentales y adquirir la capacidad de visión, lucha y dignidad de todos y todas ellas.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.