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LA ACERA DE ENFRENTE
El referéndum no sirve para nada


No acepto ser colocada en una polaridad simplificadora que banaliza los problemas y reduce las soluciones y las respuestas al Sí o al No.

No acepto ser etiquetada ni uniformada con camiseta alguna, huyo de ese encierro, no me pongo la camiseta ni de unos ni de otros. No acepto ser colocada como en un partido de fútbol y ver el

como si todo estuviera reducido a dos bandos. No acepto el país del blanco o negro, del hembra o macho . La realidad es más compleja que dos bandos, no acepto la fascistización del estás conmigo o estás contra mí.

No acepto el país de periodistas de todas las tallas preguntando sin preguntar porque tienen miedo de perder el trabajo. No acepto el monólogo de gobernantes que no cambian el guión, se repiten hasta el cansancio y provocan el empobrecimiento del horizonte de análisis de lo que queremos. No acepto el país devorado por caudillos y redentores, yo no quiero salvadores ni de mi alma, ni de mi cuerpo, ni de mi país.

Evo era, hace 10 años, un hombre alegre, carismático y optimista; hoy es un hombre triste y cansado, al que no se le puede preguntar con libertad lo que está pensando.

Los del MAS y las del MAS son traidores porque traicionaron el mandato con el que fueron elegidos. Gran parte de la derecha y de los intereses de la derecha los defiende el MAS, pero hay otra derecha que está por fuera del MAS que representa aquello que toda mi vida he combatido y seguiré haciéndolo. Por eso, en este referendo polarizador, que exacerba la misoginia, el racismo y los odios, yo no tengo bando porque no lo quiero tener. No quiero que nadie secuestre mi voz, ni la utilice.

Es mentira que los movimientos sociales están con el Gobierno. Los movimientos sociales, bartolinas, cobistas, cocaleros y gremiales han perdido su propio ajayu y no están ni consigo mismos porque sus organizaciones están divididas, destruidas por la ambición, por la pugna por cargos y lejos de sus bases. Repiten un discurso vacío que es evidente que no lo sienten, por eso su Sí no vale nada. Su Sí es sí yo quiero pega, sí yo quiero robar, sí yo quiero favores, sí yo quiero plata, sí yo quiero privilegios y ventajas.

Yo no habito el país del Sí o del No; yo habito otro país, el país que no nos dejan nombrar ni enunciar siquiera, porque todo está copado por los buscapegas y los protegepegas del MAS o por los rabiosos odiadores de Evo.

Yo habito el país de Andrea, donde una autopsia psicológica la declara personalidad al límite, categoría que en psicología no existe y que únicamente está dirigida a facilitar la impunidad de su feminicida. Yo habito el país de la bebé Keyla, que quizás esté viva, quizás haya sido vendida y que lleva más de cuatro meses sin que la Policía haya hecho realmente nada por encontrarla porque es hija de una mujer pobre. Yo habito el país donde no hay fiscal de distrito porque no se atreven a nombrarlo y, por lo tanto, la Fiscalía es un barco lleno de ratas que aprovechan el festín de la impunidad. Yo habito el país donde en un año se han matado a 130 mujeres y el
Gobierno no declara la alerta roja porque considera que ése es un tema periférico a su poder.

Yo habito el país donde el malgasto de 153 millones de bolivianos, sin contar la propaganda, ofende porque en Potosí no hay oncológico, porque el maternológico de La Paz está colapsado, porque el Hospital de Clínicas tiene más de cien años. El MAS prometió seguro de salud universal, han pasado diez años y estamos tan lejos de ese seguro como hace 10 años.

Me angustia que toda la inmensa frustración que está alimentando el MAS en salud, educación, justicia o trabajo vaya a convertirse en alimento para nutrir a la derecha más reaccionaria.

La esperanza no está ni en el Sí ni en el No, la esperanza está siendo pisoteada por el Sí y por el No. Evo, su evismo y su masismo están en decadencia, la corrupción los devora. Reconstituir un proyecto popular por fuera del MAS es urgente y para eso el Sí no sirve.

La derecha de Doria Medina, Manfred Reyes Villa y todos los pillos del MNR y compañía están sobándose las manos frente al desgaste del MAS, por eso el No tampoco sirve, porque termina alimentándolos. La polaridad sólo beneficia simultáneamente a estos dos bandos, en los que los y las bolivianas sólo tenemos la posibilidad de perder.


María Galindo es miembro de Mujeres Creando.