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Etiqueta: elecciones 2019

El insoportable candidato

El candidato es un hombre, y exhibe su condición de hombre como su característica más importante. Como hace un siglo. Igualito.

Dibujando libertades, las mujeres nos hemos movido del lugar que se nos ha sido asignado, pero como si eso no hubiera pasado, el candidato se presenta como loza retrógrada que nos empuja hacia atrás en muchos sentidos, exhibiendo su condición masculina como su principal característica. No puede ser sustituido por una mujer por mucho que en su mal llamado partido haya mujeres que se hacen entender mejor o que hubieran podido también hacerlo. Él es el insustituible, el único, lo máximo y lo proclaman así las propias mujeres que lo acompañan subalternándose a nombre de todas nosotras.

Justamente porque es hombre no se presenta como una simple persona sino como el Mesías salvador, cumpliendo así la formula de omnipotencia, que es la misma del feminicida, que es la de endiosarse.

El candidato sin rubor ni vergüenza se presenta como salvador del país, de los pobres, de los enfermos, de los que sufren injusticias, de los que no tienen trabajo. La magia de su divina persona es la que, según su discurso nos procura, aquello que deseamos siempre y cuando cumplamos con el sagrado rito de votar por él. Ese es el tono con el que Evo Morales, Óscar Ortiz o Carlos Mesa nos piden el voto… Perdón, me corrijo, no nos lo piden -porque no saben pedir-: nos lo exigen, vaticinan que votaremos por ellos porque no hay otro mejor. Nos dicen que si llegáramos a escribir un inmortal poema breve sobre la mierda o la esperanza en la papeleta ese acto nos convertiría en los inservibles de la democracia porque nuestro pinche voto debe ser y tiene que ser útil para sus ambiciones de poder.

Ortiz, Mesa y Morales son más parecidos entre ellos de lo que quisieran; podrían fundar la comparsa de los cínicos. Unos fotografiándose con enfermos terminales de cáncer y otros con animales convertidos en cenizas, la campaña aguanta mentiras, absurdos y porno miseria de todo tipo. Es el dolor de la sociedad lo que explotan para mostrarse como próximos salvadores. Nos convierten en una sociedad de estúpid@s al pretender en sus cortas entrevistas hablarnos generalidades, como si fueran portadores de las soluciones de la educación, la economía, el machismo, la justicia, la producción y lo que fuera. Jamás caen en ese humilde y maravilloso lugar que es el de entender que en esta sociedad todos los sujetos sociales hemos venido construyendo históricamente y desde abajo nuestros idearios, saberes y horizontes y son esos saberes y horizontes los que deben ser respetados. No necesitamos de sus simples soluciones necesitamos respeto y es lo que en sus arengas nos niegan los candidatos a quienes hay que soportar ofreciendo lo que no van a cumplir.

Ninguno realmente responde a las preguntas; Morales ni asiste a entrevistas, y Ortiz y Mesa se dedican a mostrarse por encima del bien y del mal, sin responder realmente a nada de lo que se les pregunte porque, así como quieren cosechar votos de empresarios o de obreros, de conservadores o de gente que quiere libertad, se limitan a quedar bien con unos y otros sin realmente decantar sus intenciones.

Todo este simulacro teatral lo cumplen frente a periodistas y opinadores dóciles que juegan el papel de idiotas a nombre de toda la sociedad, nadie se sale de su papel, la teatralidad aburre y me dedico a imaginar a Mesa desnudándose, a Ortiz masturbándose o a Evo drogándose inhalando cocaína, a ver si así paso el trago. Imagino que la gente más joven ni los escucha siquiera y que el teatro electoral está lejos de las preocupaciones de la sociedad.

Entretanto, este mismo escenario es también ocupado por Patzi, Chi o Cárdenas, que han hecho del odio a las mujeres y la mariconada el único mecanismo para ocupar espacio mediático. Tampoco esta última trilogía es en realidad tan diferente; son dos tríos complementariamente tóxicos para la sociedad por eso es que frente a la homofobia y misoginia de Chi, ninguno de estos ha dicho nada porque si mañana necesitan de esa alianza la van a tomar sin asco ni reparo.

Votar sin duda rima con vomitar. Estas son elecciones sin opción ni esperanza, lo único que constatamos es que nos han expropiado a tod@s el derecho de hacer política.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando

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Diccionario para comprender el proceso electoral boliviano

Programa de gobierno: Documento inútil en el que se expresa un resumen general de ideas que se usa para llenar un requisito. Tienen menor profundidad que una tesis de licenciatura o que una simple monografía. No se exige su cumplimiento ni el sustento de las ideas en datos estadísticos, históricos o de otra índole, ni el respeto de derechos de aut@r.

Partido político: Tiene dos acepciones. Grupo de personas que lucran con la administración del reconocimiento burocrático de su organización a través de una personería jurídica. Mafia desideologizada organizada en torno de un caudillo para la conquista del control de cualquier porción del aparato estatal.

Derecha: Pragmatismo empresarial del sistema financiero, del poder terrateniente y del empresariado transnacional, que tiene operadores en las tres candidaturas grandes para garantizar la protección absoluta de sus intereses.

Izquierda: Barniz oral compuesto por adjetivos que sirven como maquillaje de posiciones de defensa estructural del modelo neoliberal extractivista.

Fascistización: Proceso a través del cual se enuncian discursos de odio para despertar interés, abrir polémica, satanizar las libertades sexuales, el aborto y las libertades y dignidad de las mujeres. Se expresa en comportamientos como obligar a parir una niña entre rezos y alabanzas o hacer parir a otra hasta morir.

Religión: Característica antes perteneciente a la libertad personal y privada convertida hoy en forma fanática de militancia política para reclamar poder de decisión sobre la educación o la salud.

Iglesia: Entidad de lucro que funciona como partido político que pugna por el control de una porción del Estado y el mantenimiento o acceso a privilegios a través de un discurso fundado en la administración de la idea de Dios y el endiosamiento de sus pastores.

Política: Ejercicio restringido del que se ha excluido a la población para que únicamente un pequeño grupo tenga el monopolio de definición de lo colectivo. Para lograrlo se ha restringido la libre circulación de las ideas en los medios de comunicación, se ha eliminado todas las formas de discusión y debate, y se ha eliminado el libre acceso a la información.

Indígena: Persona que se declara como tal de forma utilitaria y oportunista, y que presume de su condición a partir únicamente de la ropa. Condición despojada de lengua, conocimiento o historia.

Paridad: Cuota biológica asignada a mujeres elegidas a dedo dentro del partido para tapar y esconder el monopolio masculino de la política. Se ha excluido de todo criterio de paridad a las mujeres trans.

Caudillo: Candidato que se presenta como salvador único y que descarga en su condición de macho su mayor valor político. Posición que suele estar acompañada de severos complejos con su masculinidad, los que necesita compensar con la fantasía de acceso a todas las mujeres que le rodean, inclusive menores de edad.

Paternalismo: Candidatos que se validan como padres protectores, como proveedores de bienestar de un pueblo que necesariamente presentan como débil, pobre e ignorante.

Pornomiseria: Término acuñado por el cineasta colombiano Luis Ospina para criticar el uso de la miseria para provocar un efecto de interés. Es aplicable al proceso electoral en el uso de tragedias, como el feminicidio, el cáncer o el desempleo, como escenario que se utilizan como parte de una campaña sin el interés de generar soluciones estructurales.

Niñ@: Muñec@ que se besa, se abraza y se usa, violando sus derechos e identidad para mostrarse como amoroso frente a la población.

Tribunal Supremo Electoral: Sala funeraria de la democracia, aparato de organización del fraude electoral.

Voto: O votas por mí o eres mi enemigo y no tienes derecho a respirar.

Proceso electoral: Proceso tóxico marcado por el conservadurismo que tendrá como final anunciado la reelección por la vía del uso abusivo de bienes del Estado y del fraude electoral de Evo Morales.

Democracia: Convertida en machocracia, gobierno de los machos para la preservación de sus privilegios patriarcales a costa del trabajo y las libertades de las mujeres.

Ideología: Palabra descatalogada.

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Listas de parásit@s de la democracia

Con una ingenuidad parecida a la estupidez, los medios y los mal llamados analistas repasan las listas de l@s candidat@s a senador@s y diputad@s construyendo infladas interpretaciones de lo que yo llamaría un saco roto.

Entretanto, l@s actuales parlamentari@s se despiden de sus curules sin pena ni gloria, habiendo sido la mayor parte levanta manos y calienta asientos, y el otro grupito cerrado de l@s que manejan las cosas ahí adentro, serviles llunkus del Poder Ejecutivo. Entrevistarlas ha sido una hazaña, se han endiosado y han aprovechado toda oportunidad para manifestarlo públicamente con arrogancia y abuso de poder.

El Parlamento en la mal llamada democracia boliviana no cumple sino la función de mamotreto burocrático de la impostura de la representación.

Es imposible que el llamado pueblo presente de forma directa un proyecto de ley y es imposible que el Parlamento responda a los graves problemas de la sociedad, como es el caso por ejemplo del feminicidio. Se limitan a mal cumplir órdenes del Ejecutivo, tanto que ni leen, ni entienden las leyes que aprueban.

La llamada oposición es más de lo mismo, un grupo humano mediocre y desarticulado que no ha logrado tampoco nada. Le llama trabajo a ir allí a perder el tiempo. Los diputados más visibles pagan coimas a algunos reporteros de canales para que sí o sí les hagan la entrevista diaria, aunque digan las cosas más ridículas, superficiales o prejuiciosas que una se pueda imaginar. Salen todos los días en pantalla opinando porque su oficio es opinar.

Hice una investigación en el Parlamento para indagar las bases de la homofobia. En ese contexto, la hoy desaparecida Ximena Costa me dio una de las respuestas más elocuentes: el problema del parlamento no es el machismo o la homofobia, sino la flojera.

En los últimos 40 años de democracia sólo recuerdo dos parlamentarios con discurso y dignidad, es curioso que sean los únicos que han renunciado, Marcelo Quiroga Santa Cruz y Felipe Quispe, que en su renuncia dejó claro que el Parlamento no sirve ni para parlamentar, porque ni siquiera se escuchan un@s a otr@s. Mas ejercicio de democracia hay en un colegio secundario, cuando se dirimen las cuestiones colectivas, en un gremio, en un grupo de amigas y hasta en una comparsa folklórica.

Me río por no llorar cuando a nombre de las mujeres, las ONG piden cuota biológica en las listas, pregonando que más mujeres en el Parlamento es mejora de la condición de las mujeres en la sociedad; nada más falso. El actual Parlamento tiene 54% de mujeres que no han servido más que a sus partidos y jefes correspondientes y que se negaron a armar una comisión de fiscalización de los feminicidios que frene la impunidad.

Se pegan, se ruegan o se venden por ser diputad@s o senadores porque es salario seguro y manejo de ficción de poder en sus pequeños círculos. Son elegid@s a dedo, vengan del partido que vengan y se convertirán en muebles dentro de un edificio. La representación política como tal está en crisis, la sociedad no tiene mecanismos de construcción de representación.

Así como ninguna mujer por ser mujer representa a las mujeres, ningún “indígena” por serlo o por usar poncho representa a l@s “indígenas”.

Los pueblos indígenas han perdido su histórico acceso a la representación política y las mujeres tampoco la tenemos. No podemos hablar de exclusión, ni unos, ni otras, porque lo que hay es una forma perversa de representación aparente.

Evo Morales paga favores con curules, por eso personas homofóbicas y matones, como Jesús Vera o Carlos Brú, serán diputados con licencia para ejercer homofobia y violencia machista.

Las listas no tienen congruencia ideológica, conviven en una misma lista de posiciones antagónicas. Tienes un Dabdoud en las listas del MAS aunque su lugar ideológico sea al lado de Ortiz; en las listas de Mesa hay enemigos del derecho a decidir de las mujeres, junto a otras que se llaman feministas, no por pluralismo sino por inconsistencia. El 12% de gentes llamadas indecisas es la masa crítica en crecimiento que identifica el asco en el que se ha convertido la política.

Lo cierto es que ser senad@r o diputad@ hombre o mujer, “indígena” o no es ocupar un puesto inservible que te permite únicamente cobrar un sueldo a nombre de la democracia.

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