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Etiqueta: elecciones 2019

Votar rima con vomitar



Sobre el muro en el que anunciamos lo más sagrado de nuestro trabajo, como es la lucha contra la irresponsabilidad paterna, contra la violencia machista, contra el feminicidio y contra la violencia sexual, con tinta color azul, masista, el oficialismo o la oposición han estampado una pregunta: ¿la María por cuánto se vendería?

Públicamente les respondo, sea quien sea de quien se trate: tres deliciosos penes de María sabor naranja, limón o coco, cuestan cinco bolivianos; la galleta lleva este provocativo nombre para dejar claro que estamos dispuestas a vender nuestro cuerpo pero no nuestras ideas.

La pintada ha sido realizada la noche antes del lanzamiento del nuevo programa radial que lleva por título Votar rima con vomitar, que será el programa que produciré de cara a este proceso electoral. En ese contexto, la pregunta tiene el sentido de ¿amedrentarme? o de ¿encasillar, como está sucediendo con la mayor parte de los espacios mediaticos que tocan las elecciones a favor de quién vas a estar?

No por valentona, sino con la libertad de quien no tiene nada que perder, les digo que amedrentarme no es posible, por eso mi programa será un espacio de desembocada libertad.

No es un llamado al abstencionismo, al voto en blanco o nulo; es un espacio que recogerá la náuseas  de que este proceso electoral provoca en la población, el asco que da el Tribunal Supremo Electoral, el asco que da la propaganda electoral oficialista pagada con dinero que hace falta en los hospitales; el asco que da el secuestro de nuestros sueños de país en un cuadrilátero de candidatos sin ideas: empezando en Evo y terminando en Carlos.

Analizaremos junto a la gente cómo van construyendo sus votos, cómo vota la puta, la divorciada, la madre de una hija asesinada. Cómo vota un funcionario público,  un chofer de taxi, un narcotraficante. Cómo vota un joven que no tiene trabajo, ni dinero para estudiar, cómo vota una mujer que tiene que abortar y está muerta de miedo de morir en el intento.

En Bolivia no hay democracia pero hay elecciones, no hay trabajo pero hay elecciones, no hay justicia pero hay elecciones y estas elecciones justamente no resolverán ninguno de estos problemas;  eso también da asco y por eso el voto, que es un cheque en blanco, va untado de vómito. Elecciones y democracia no son lo mismo.

Evo Morales ganará las próximas elecciones con fraude. ¿No  da eso asco? ¿Quieren pruebas? Están todas entre las paredes del Tribunal Supremo Electoral.

La Ley Electoral deja fuera del derecho a hacer política a tod@s quienes la hacemos sin partido, obligan a partidizar una sociedad donde no hay partidos políticos, sino mafias corruptas o grupos de intereses que arman partidos de mentira para legitimar sus postulaciones.

La forma partido ha sido superada por la política a escala mundial, pero el monopolio legal lo mantiene porque les sirve justamente para comprar gente. Así que subrayo: no estoy en venta.

Decir partido político es ensuciarse la boca y es tan mugre como decir Policía Boliviana. De eso también vamos a hablar.

Nos dejaremos espacio para el humor, por lo que recibiremos avisos clasificados y chistes de toda especie, porque el humor salvará al mundo, de eso estamos convencidas.

Nos dejaremos un espacio para los sueños, porque no es tampoco una convocatoria al escepticismo, por eso convocaremos a tod@s l@s luchadores sociales a contarnos sus utopías ecológicas, indianistas, tecnológicas, feministas y maricas.

¿Y l@s candidat@s? Tendremos con ell@s el espacio de la famosa Barricada. Pueden venir cuando quieran, por el lapso de tiempo que quieran, dos horas, una hora, 40 minutos. Es gratis, pero es barricada sin complacencia y si no vienen es porque no se atreven. No los invitaremos, tendrán que llamar y pedir un espacio, que se agendará de inmediato.

¿Y los analistas? Esos sí que no tendrán espacio, porque no son tales, no sólo por la conocida mediocridad, sino porque opinan sin honestidad, disfrazando para quién están trabajando; ellos ya tienen el espacio de La Razon,  ATB, Red Uno y demás.

Sergio Escalante y Adrián Vera son los productores, ellos tienen menos de 25 años, son comunicadores sociales, están desempleados, son made in UMSA, y trabajaran conmigo sólo por el gusto de hacer un experimento.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando

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Que te vaya bonito


Imagino a Katia Uriona redactando su larga carta de renuncia de un puesto de poder que muchos y muchas envidiarían. Y claro, la renuncia a un poder deseado parece de inmediato un gesto de dignidad, digno de aplauso.

Sin embargo, leyendo la carta parece más bien una carta de divorcio de alguien que asegura haber aguantado muchos abusos y no poder soportarlos más.

Cuando nos dice que se dedicó a recuperar la credibilidad del cuarto poder del Estado nos recuerda que la anterior directiva fallida fue obligada a renunciar y fue ella, y su cara la que sirvió de trapo de limpieza.

En su carta nos recuerda ya que ha aceptado niveles de abuso contra la democracia inaceptables, pues las elecciones judiciales fueron un simulacro fallido en el que se posesionó a autoridades que no contaban con el mínimo aceptable de votos, y ella no dijo nada. El país sabe que esas autoridades fueron electas a dedo, convirtiendo las elecciones judiciales en parte de la crisis de la justicia.

Katia Uriona olvida mencionar que fue su gestión la que se ocupó de desarrollar la Ley de Organizaciones Políticas, una ley que reactiva a los partidos políticos como los monopolizadores de la representación política, al punto que el absurdo que estamos viviendo ahora de ver un Paz Zamora como candidato del Partido Demócrata Cristiano o a un Carlos Mesa como candidato del Frente de Izquierda Revolucionaria es resultado de una ley que le da la espalda a la historia.

Es su ley la que acelera la electoralización tóxica del país yendo a elecciones primarias absurdas. Esa ley fue deliberada, en el más puro estilo de las ONG de donde viene Uriona: un proceso de hoteles de cinco estrellas, en cómodos seminarios, sin deliberación ni participación, sino de un grupo de dizque expertos amiguitos suyos.

Dice ser militante de una democracia intercultural, se olvida que vivimos en un Estado plurinacional en el que los derechos políticos de los pueblos indígenas son violados todos los días, reduciéndoles a representaciones parlamentarias mínimas que no tienen en los hechos ningún peso. Es el Tribunal Electoral el que ha convertido las autonomías indígenas en meras entidades burocráticas.

Peor aún en lo que se refiere a los derechos políticos de las mujeres, como típica tecnócrata de género que es, no ha hecho nada en lo que a los feminicidios, humillaciones y trágicas historias de las mujeres que, especialmente a nivel de los municipios, han ocupado concejalías.

¿Alguien recuerda alguna gestión seminario, conferencia de prensa o alguito que haya hecho Uriona frente a la violencia machista que se ejerce contra mujeres en el ejercicio de representación política

El Presidente y Vicepresidente, en nuestras narices, hacen campaña con bienes del Estado y ella no dijo nada. La firma de libros de militancia es obligatoria en las oficinas públicas, se hacen cobros abusivos en nombre del partido y el Tribunal no dijo nada.

El Tribunal Supremo Electoral a cargo de Uriona no fue más que un contador aséptico y dócil, ciego sordo y mudo.

Su carta es una defensa amarilla de la democracia, no dice clarito que el referéndum es de cumplimiento obligatorio y que el presidente Evo Morales no puede repostularse. No dice clarito que la independencia del Tribunal Electoral es lo que está en crisis.

No dice que el Ejecutivo y el Legislativo hacen permanente abuso e injerencia en sus funciones y que hasta le mandan mensajes a través de medios de comunicación.

Katia Uriona, tecnócrata de género, disfrutó del poder de ser la presidenta del Tribunal Supremo Electoral; ahora que el momento más crítico de esta larga sucesión de abusos y debilitamiento de la democracia en Bolivia llega a un punto crítico, ahora que el problema principal de respeto de un referéndum quedaría en sus manos, cuelga la toalla, se va en “defensa de la democracia” y salva, no la democracia, sino su currículum personal.

Se va a refugiar nuevamente en su celestial mundo de jugosos sueldos y trabajo cómodo en sus ONG.

Así como el MAS ha tenido el cinismo de nombrar un ridículo Defensor del Pueblo, así como ha nombrado un Fiscal General sin méritos y dependiente afectivo del Ejecutivo, tendrá el cinismo de rearmar el Tribunal Electoral sin Uriona, buscando alguien más servil que ella.

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