Menú Cerrar

El feminicidio como juguete electoral

La única auditoría jurídica realizada por el Parlamento boliviano sobre un caso de feminicidio se realizó a iniciativa de Mujeres Creando, en coordinación con el entonces diputado Manuel Canelas. Dicha auditoría tomó más de seis meses y determinó más de 10 injusticias cometidas por el sistema de justicia y la reapertura del caso de feminicidio de Isabel Pillco.

Esa misma auditoría nos sirvió como modelo para solicitar que la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Harvard se abriera a hacer un estudio sobre la impunidad en los feminicidios en Bolivia. Facilitamos para un equipo de doctorantes 100 casos, de los cuales fueron seleccionados ocho para hacer un análisis a profundidad. El estudio de la Clínica de Derechos Humanos tomó un año.

Ese estudio, presentado el 8 de marzo de este año, fue entregado en mano propia a Adriana Salvatierra, presidenta del Senado; Tania Sánchez, directora del Servicio Plurinacional de “la Mujer”, y Valeria Silva, presidenta de la Comisión de Justicia. En esa ocasión, Mujeres Creando solicitó por décima vez una comisión mixta de auditoría de los casos de feminicidio, con un presupuesto equivalente al de la comisión de los Papeles de Panamá, que costó 100 mil bolivianos.

Me reuní, a inicios de este año, con el ministro Canelas, insistiendo sobre el pedido. Le expuse la urgencia de hacer la comisión para que haga auditorías jurídicas, ojo no para hacer reuniones inservibles que revictimicen a las víctimas.

En el mes de agosto, Tania Sánchez se reunió en el Palacio, a puerta cerrada y sin prensa, con 10 familiares de víctimas, prometiendo acciones, reunión después de la cual ninguna supo más.

No hubo continuidad a lo prometido, sin medir lo que supone para cada una de esas familiares dejar sus tareas, revivir su tragedia y, sobre todo, ilusionarse con que serán escuchadas y habrá justicia para ellas.

Ahora se forma la dichosa comisión que propuso Mujeres Creando, pero se hace a última hora, en un clima parlamentario en el que tod@s atienden únicamente sus campañas electorales, a tan sólo dos meses de que acabe su gestión.

La dicha comisión no revisará expedientes, que es lo que se necesita; no habrá revisión caso por caso, sino que, después de haber usado como paisaje a las familiares de las víctimas, emitirán un informe, mal copiando las conclusiones de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Harvard.

Dirán que han cumplido y se ocuparán de elevar esos informes inútiles, inclusive a nivel internacional, sin remediar la grave situación de impunidad.

Han usado como juguete electoral el cáncer de l@s niñ@s y hasta los incendios que ellos mismos han provocado; la perversidad electoralista no tiene límites éticos.

¿Por qué no usar, abusar, burlarse cruelmente de centenares de familiares de víctimas que no tienen justicia? ¿Por qué no tomar el asesinato de las mujeres como un pretexto más para hacer campaña electoral?

Es posible usar el feminicidio como juguete electoral cuando realmente en tu visión política las vidas de las mujeres no valen nada.

Es posible usar el feminicidio como juguete electoral cuando tienes mujeres en la representación política, como el caso de Adriana Salvatierra y otras que están para maquillar tu machismo y nada más.

Es posible usar el feminicidio como juguete electoral si lo único que te importa es el poder.

Es posible usar el feminicidio como juguete electoral cuando tu campaña está basada en el cinismo.

Es posible usar el feminicidio como juguete electoral cuando desprecias el valor de la vida de las mujeres y te burlas del dolor de las madres, hermanas, amigas e hij@s de las mujeres asesinadas.

Es posible usar el feminicidio como juguete electoral cuando tú también eres un machista que cometes continuamente violencia contra las mujeres y crees que esa violencia es legítima.

Es posible usar el feminicidio como juguete electoral cuando estás desesperado por ganar las elecciones no cumpliendo tus responsabilidades de Jefe de Estado, sino simulando de forma desordenada que lo haces, sin medidas profundas, a última hora y tratando en vano de tapar el hueco de tus propias responsabilidades no cumplidas con propaganda superficial, y políticas improvisadas.

Así como su cinismo no tiene límites, nuestra indignación tampoco.

Compartir