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Categoría: [Pare de sufrir, luche] Acera de en frente

Diccionario para comprender el proceso electoral boliviano

Programa de gobierno: Documento inútil en el que se expresa un resumen general de ideas que se usa para llenar un requisito. Tienen menor profundidad que una tesis de licenciatura o que una simple monografía. No se exige su cumplimiento ni el sustento de las ideas en datos estadísticos, históricos o de otra índole, ni el respeto de derechos de aut@r.

Partido político: Tiene dos acepciones. Grupo de personas que lucran con la administración del reconocimiento burocrático de su organización a través de una personería jurídica. Mafia desideologizada organizada en torno de un caudillo para la conquista del control de cualquier porción del aparato estatal.

Derecha: Pragmatismo empresarial del sistema financiero, del poder terrateniente y del empresariado transnacional, que tiene operadores en las tres candidaturas grandes para garantizar la protección absoluta de sus intereses.

Izquierda: Barniz oral compuesto por adjetivos que sirven como maquillaje de posiciones de defensa estructural del modelo neoliberal extractivista.

Fascistización: Proceso a través del cual se enuncian discursos de odio para despertar interés, abrir polémica, satanizar las libertades sexuales, el aborto y las libertades y dignidad de las mujeres. Se expresa en comportamientos como obligar a parir una niña entre rezos y alabanzas o hacer parir a otra hasta morir.

Religión: Característica antes perteneciente a la libertad personal y privada convertida hoy en forma fanática de militancia política para reclamar poder de decisión sobre la educación o la salud.

Iglesia: Entidad de lucro que funciona como partido político que pugna por el control de una porción del Estado y el mantenimiento o acceso a privilegios a través de un discurso fundado en la administración de la idea de Dios y el endiosamiento de sus pastores.

Política: Ejercicio restringido del que se ha excluido a la población para que únicamente un pequeño grupo tenga el monopolio de definición de lo colectivo. Para lograrlo se ha restringido la libre circulación de las ideas en los medios de comunicación, se ha eliminado todas las formas de discusión y debate, y se ha eliminado el libre acceso a la información.

Indígena: Persona que se declara como tal de forma utilitaria y oportunista, y que presume de su condición a partir únicamente de la ropa. Condición despojada de lengua, conocimiento o historia.

Paridad: Cuota biológica asignada a mujeres elegidas a dedo dentro del partido para tapar y esconder el monopolio masculino de la política. Se ha excluido de todo criterio de paridad a las mujeres trans.

Caudillo: Candidato que se presenta como salvador único y que descarga en su condición de macho su mayor valor político. Posición que suele estar acompañada de severos complejos con su masculinidad, los que necesita compensar con la fantasía de acceso a todas las mujeres que le rodean, inclusive menores de edad.

Paternalismo: Candidatos que se validan como padres protectores, como proveedores de bienestar de un pueblo que necesariamente presentan como débil, pobre e ignorante.

Pornomiseria: Término acuñado por el cineasta colombiano Luis Ospina para criticar el uso de la miseria para provocar un efecto de interés. Es aplicable al proceso electoral en el uso de tragedias, como el feminicidio, el cáncer o el desempleo, como escenario que se utilizan como parte de una campaña sin el interés de generar soluciones estructurales.

Niñ@: Muñec@ que se besa, se abraza y se usa, violando sus derechos e identidad para mostrarse como amoroso frente a la población.

Tribunal Supremo Electoral: Sala funeraria de la democracia, aparato de organización del fraude electoral.

Voto: O votas por mí o eres mi enemigo y no tienes derecho a respirar.

Proceso electoral: Proceso tóxico marcado por el conservadurismo que tendrá como final anunciado la reelección por la vía del uso abusivo de bienes del Estado y del fraude electoral de Evo Morales.

Democracia: Convertida en machocracia, gobierno de los machos para la preservación de sus privilegios patriarcales a costa del trabajo y las libertades de las mujeres.

Ideología: Palabra descatalogada.

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Listas de parásit@s de la democracia

Con una ingenuidad parecida a la estupidez, los medios y los mal llamados analistas repasan las listas de l@s candidat@s a senador@s y diputad@s construyendo infladas interpretaciones de lo que yo llamaría un saco roto.

Entretanto, l@s actuales parlamentari@s se despiden de sus curules sin pena ni gloria, habiendo sido la mayor parte levanta manos y calienta asientos, y el otro grupito cerrado de l@s que manejan las cosas ahí adentro, serviles llunkus del Poder Ejecutivo. Entrevistarlas ha sido una hazaña, se han endiosado y han aprovechado toda oportunidad para manifestarlo públicamente con arrogancia y abuso de poder.

El Parlamento en la mal llamada democracia boliviana no cumple sino la función de mamotreto burocrático de la impostura de la representación.

Es imposible que el llamado pueblo presente de forma directa un proyecto de ley y es imposible que el Parlamento responda a los graves problemas de la sociedad, como es el caso por ejemplo del feminicidio. Se limitan a mal cumplir órdenes del Ejecutivo, tanto que ni leen, ni entienden las leyes que aprueban.

La llamada oposición es más de lo mismo, un grupo humano mediocre y desarticulado que no ha logrado tampoco nada. Le llama trabajo a ir allí a perder el tiempo. Los diputados más visibles pagan coimas a algunos reporteros de canales para que sí o sí les hagan la entrevista diaria, aunque digan las cosas más ridículas, superficiales o prejuiciosas que una se pueda imaginar. Salen todos los días en pantalla opinando porque su oficio es opinar.

Hice una investigación en el Parlamento para indagar las bases de la homofobia. En ese contexto, la hoy desaparecida Ximena Costa me dio una de las respuestas más elocuentes: el problema del parlamento no es el machismo o la homofobia, sino la flojera.

En los últimos 40 años de democracia sólo recuerdo dos parlamentarios con discurso y dignidad, es curioso que sean los únicos que han renunciado, Marcelo Quiroga Santa Cruz y Felipe Quispe, que en su renuncia dejó claro que el Parlamento no sirve ni para parlamentar, porque ni siquiera se escuchan un@s a otr@s. Mas ejercicio de democracia hay en un colegio secundario, cuando se dirimen las cuestiones colectivas, en un gremio, en un grupo de amigas y hasta en una comparsa folklórica.

Me río por no llorar cuando a nombre de las mujeres, las ONG piden cuota biológica en las listas, pregonando que más mujeres en el Parlamento es mejora de la condición de las mujeres en la sociedad; nada más falso. El actual Parlamento tiene 54% de mujeres que no han servido más que a sus partidos y jefes correspondientes y que se negaron a armar una comisión de fiscalización de los feminicidios que frene la impunidad.

Se pegan, se ruegan o se venden por ser diputad@s o senadores porque es salario seguro y manejo de ficción de poder en sus pequeños círculos. Son elegid@s a dedo, vengan del partido que vengan y se convertirán en muebles dentro de un edificio. La representación política como tal está en crisis, la sociedad no tiene mecanismos de construcción de representación.

Así como ninguna mujer por ser mujer representa a las mujeres, ningún “indígena” por serlo o por usar poncho representa a l@s “indígenas”.

Los pueblos indígenas han perdido su histórico acceso a la representación política y las mujeres tampoco la tenemos. No podemos hablar de exclusión, ni unos, ni otras, porque lo que hay es una forma perversa de representación aparente.

Evo Morales paga favores con curules, por eso personas homofóbicas y matones, como Jesús Vera o Carlos Brú, serán diputados con licencia para ejercer homofobia y violencia machista.

Las listas no tienen congruencia ideológica, conviven en una misma lista de posiciones antagónicas. Tienes un Dabdoud en las listas del MAS aunque su lugar ideológico sea al lado de Ortiz; en las listas de Mesa hay enemigos del derecho a decidir de las mujeres, junto a otras que se llaman feministas, no por pluralismo sino por inconsistencia. El 12% de gentes llamadas indecisas es la masa crítica en crecimiento que identifica el asco en el que se ha convertido la política.

Lo cierto es que ser senad@r o diputad@ hombre o mujer, “indígena” o no es ocupar un puesto inservible que te permite únicamente cobrar un sueldo a nombre de la democracia.

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Hágase la vasectomía señor Presidente, dé el ejemplo

El plan del Gobierno para dizque declarar prioridad la lucha contra el feminicidio y la violencia contra las mujeres es un plan electorero, demagógico y que da la espalda a las mujeres en lucha y a nuestras propuestas.

Se trata de un plan lírico que no va a servir para nada; es más, ratifica que con este Gobierno hay sordera, no hay diálogo y que las mujeres que rodean al Presidente, que son las que supuestamente respaldan este plan, no tienen ideas y tienen los vínculos rotos con quienes estamos en lucha.

No se ha tomado ni una sola de nuestras propuestas. ¿Por qué? ¿Acaso porque no tenemos camiseta del partido?

La fuerza de lucha contra la violencia, la Felcv es un nido de corrupción, no importismo y falta de profesionalidad; y no se trata de que mujeres integren esa fuerza, eso ya pasó con la Brigada de Protección a la Mujer, a la que ningún policía quería acudir porque no representaba ni prestigio, ni dinero. Hoy pasa exactamente lo mismo.

Así como sucedió con el Segip, que se convirtió en un servicio civil, de la misma manera la lucha contra la violencia debe ser un servicio multidisciplinario civil y no policiaco, dejando en manos de la Policía únicamente los casos de feminicidio.

Es tan declarativo este plan que llega a ser insultante porque no se va a concretar en nada. En la educación secundaria se debe implementar la educación sexual a todos los niveles como materia y es en esa materia que l@s jóvenes tienen que tener derecho al conocimiento de sus cuerpos, de métodos anticonceptivos, de embarazo y aborto, de homosexualidad, de derecho a decidir sobre tu propio cuerpo: desde cómo vestirte hasta cuándo quieres ser madre.

Y en esa misma materia se debe enseñar lo que es la toxicidad del amor romántico y la apropiación de tu cuerpo como acto de poder; es en esa misma materia que se debe diferenciar sexo de violencia, sexo y atracción de acoso sexual. El derecho a la educación sexual ha sido conquistado en todos los países de la región, menos en el nuestro. En la Argentina de Cristina Kirchner, en el Brasil de Lula, en el Uruguay de Mujica.

Las mujeres que rodean al Presidente son mujeres venidas de las ONG, que han usado el Estado para trepar sin convicciones feministas, sin calle, sin lucha social y, por tanto, las propuestas que de este tipo de mujeres salen son propuestas carentes de conocimiento de la realidad; son carentes de consecuencias prácticas.

No quieren declarar la alerta roja nacional y disponer recursos cuando los están malgastando en su campaña electoral y dicen que los recursos saldrán del presupuesto de seguridad ciudadana, que es un presupuesto que va mayormente a una Policía inepta y machista.

Es urgente una auditoría jurídica de los feminicidios, como logramos hacerla con el exdiputado Canelas en el caso de Isabel Pillco, demostrando que para liberar al feminicida se habían cometido más de 10 injusticias.

El propio Presidente también tiene claves importantes para parar esto porque es un productor de violencia y machismo, por eso mismo, si reflexionaría, si dejara de cometer actos de machismo en cada paso, en cada declaración, eso impactaría muchísimo.

Los hombres tienen que usar condón si no quieren ser padres o hacerse la vasectomía y el primero en someterse a esa operación debería ser el Presidente.

Los hombres deben pagar la asistencia familiar y el proceso no debe ser humillante, y doloroso, como es ahora. Además, ser padre no es pagar un sustento, sino asumir crianza, por eso es tóxico que tengamos un Presidente que mete a la cárcel a la mujer que lo ha denunciado como padre irresponsable, como el caso de Gabriela Zapata. El 30% de los feminicidios se dan en esas mismas circunstancias: los hombres matan a sus compañeras para no pagar la asistencia familiar o exigen criar al niño sólo por no pagar la asistencia familiar.

Hay que abolir el Servicio Militar Obligatorio y revisar, a partir de esta abolición, el concepto de hombría que manejamos en la sociedad boliviana. Aún hoy al joven que se atrasa en sus ejercicios le ponen pollera o lo hacen trotar, insultándolo de mariquita, de mujer. Lo mismo pasa con el corrupto en las comunidades.

Parar la violencia contra las mujeres supone cambios estructurales y empieza por escuchar a las mujeres, y nuestras propuestas.

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Feminicidio: diez soluciones

Convertir la fuerza de lucha contra la violencia en un servicio civil compuesto por abogadas, psicólogas y trabajadoras sociales con un enfoque feminista, que crea en la palabra de la víctima, que actúe con celeridad, sin burocracia y que cuente con un servicio forense, donde también se certifique violencia psicológica. El modelo de este trabajo es el de Mujeres en Busca de Justicia, que gestionamos hace 10 años con éxito y se los podemos ofrecer para extenderlo a todo el país.

Establecer un baremoforense que hoy no existe. La violencia física es la única que se certifica de forma arbitraria y mayormente minimizada.

Que la Asamblea Legislativa organice una comisión de auditoria jurídica de todos los casos de feminicidio que ameriten, a modelo de la intervención de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Harvard, con un presupuesto igual al de la comisión que investigó los papeles de Panamá, no para sustituir el trabajo del Poder Judicial, sino para fiscalizarlo.

Convertir los albergues para mujeres que sufren violencia en albergues para violentos, donde ellos queden bajo el techo del Estado; ellos tengan que abandonar la casa, ellos tengan que pasar talleres y hacer manualidades para pagar su sustento.

Reformar la Ley 348, no bajo la lógica de endurecer las penas; el documento de corrección se lo entregamos en mano propia al exdiputado Canelas, a la exsenadora Montaño y otr@s. La Ley 348 debe tener como sujeto pasivo de la ley a las mujeres y no a los hombres; hoy los violentos abren caso usando la 348 contra sus víctimas. Se debe ofrecer la posibilidad de solucionar, en acuerdos completos, los casos de violencia, asistencia familiar, división de bienes, etcétera, en audiencias conciliatorias supervisadas por equipo multidisciplinario, como lo hacemos nosotras; acuerdos que luego son homologables por juzgados.

La víctima debería poder elegir qué vía tomar, así bajaría la carga procesal.

Crear más juzgados y fiscalías especializadas en violencia.

Se necesita la declaratoria de alerta roja nacional contra la violencia machista para tener dinero y no sólo palabras para salvar la vida y la libertad de las mujeres.

El servicio de antecedentes de violencia se ha convertido en un requisito oneroso y burocrático que no sirve a las víctimas; no hay un solo caso que figure, pues sólo entran a la base de datos los casos que tienen sentencia judicial. Con la sola imputación debería figurar el nombre del victimador, como antecedente que tiene juicio abierto.

El mensaje de todo feminicida es el cuerpo de su víctima, por ello la crueldad y las características de los feminicidios: no únicamente se aniquila a la persona, sino que se comete formas de violencia que implican el mensaje de crueldad, humillación y denigración. Cada feminicidio genera identificación en otros victimadores, que se ratifican en la necesidad de “resolver” sus conflictos con sus parejas con la muerte.

Está comprobado que tras un feminicidio acontecen dos o tres más; ubíquense, estamos ante una forma de “epidemia”, de “masacre”. Por eso la justicia reproduce justicia y la impunidad reproduce impunidad.

Es urgente hacer un análisis a profundidad del feminicida y construir, con base en ese análisis, espacios de desidentificación social entre feminicida y “hombría”. Es para ello que he solicitado a los ministerios de Gobierno y de Comunicación me permitan la entrada a las cárceles del país para sostener entrevistas grabadas con feminicidas, violadores, padres irresponsables, etcétera, para realizar un estudio que permita confrontar a la sociedad y los hombres con la visión de los victimadores.

La propuesta comunicacional es urgente y solicito, una vez más, desde esta palestra, se me permita realizarlo, pues tengo todos los instrumentos teóricos para llevarlo adelante. Al Estado no le costaría ni un peso. No pido pega, ni dinero, sino simplemente entrar con mis equipos de registro a las cárceles del país para hacer el estudio.

Pueden plagiar estas propuestas, lo importante es que se las haga. El estudio que propongo sólo lo puedo hacer yo porque se necesita mucho conocimiento para que ofrezca resultados, y no se preocupen, no quiero ser diputada, senadora, ni pinche del sistema político; me interesa transformar la sociedad, no encaramarme en un cargo.

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