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Categoría: [Pare de sufrir, luche] Acera de en frente

Ni juguete sexual ni juguete electoral

El costo de la cama del Presidente es el machismo y la violencia contra las mujeres que él protagoniza y que no pudo borrar organizando una marcha hipócrita, que no es más que campaña electoral.

Pretender convertir la violencia contra las mujeres en proselitismo electoral se ha revertido contra él mismo. Participó brevemente en la marcha con temor de que las Mujeres Creando o cualquier otra indignada fuéramos a terminar nuestro trabajo, manchando sus elegantes ropas.

Después de haber manchado por segunda vez las paredes de la casa del amo, con la sangre de las muertas, suena mi teléfono. Es Bartolina, mamá de Vethy Mamani, asesinada por un militar en 2017; uno de los casos para los que estamos exigiendo la auditoria en el Parlamento.

— Te estoy viendo en la tele, ¿por qué no me has llamado? ¿Te has olvidado de mi hija?

— No te he llamado por no hacerte llorar más, hemos ido a pedir la auditoria jurídica en el Parlamento. Cuando lo logremos te voy a llamar, hermana, por favor no te amargues.

La respuesta son sólo sollozos, hasta que logra hablar:

— Tú sabes que el hombre está libre porque es de plata y yo soy lavandera nomás.

Aunque nunca las llamaron, a pesar de haberse comprometido a asumir las conclusiones del informe Harvard, me cuentan las madres de víctimas de feminicidio –cuyos casos presentamos a Adriana Salvatierra– que desde el Servicio Plurinacional las llamaron para marchar al lado del Presidente.

Unas desconfiaron y otras, con ingenuidad, decidieron ir, cargando sus documentos, como quien carga el cadáver de sus hijas, entre ellas Rosario Méndez, mamá de Verónica Quintana. Tania Sánchez las recibió con maltrato. ¿Cómo van a llegar tan tarde? Ellas se callan, ilusas, creen que habrá un momento de llegar al Presidente y mostrarle sus documentos.

Llegando a la plaza Murillo, el Presidente se escurre entre decenas de guardaespaldas que les impiden acceder al endiosado Evo. No hay espacio en la marcha para las víctimas. Tienen que estar en primera fila las que sacarán ventaja política, como Adriana Salvatierra, Valeria Silva o las funcionarias vampiras chupasangre con carteles impresos con dineros que hacen falta en la morgue, en el IDIF, en los juzgados, en los hospitales, en las comisarías y en todas partes donde el panorama es desolador cuando llegas a recoger el cádaver de tu hija asesinada.

En el supuesto que estas mujeres a codazos hubieran logrado burlar la guardia presidencial y hubieran podido mostrarle los documentos, estoy segura de que no se hubiera detenido a escucharlas; no hubieran tenido respuesta. Quizás hubiera atinado a hacer alguna broma y es por eso que impidieron el encuentro de Evo con las víctimas. Las convocaron para utilizarlas.

Sabemos que el Presidente no sirve para leer contratos ni para planificar políticas de Estado; sabemos que se la pasa viajando, bromeando y jugando fútbol, de tarima en tarima, sin comprender los problemas estructurales del país. Pero sí hay algo para lo que el Presidente sirve es para instalar un modelo social. Y en eso ha sido efectivo, ha instalado un modelo machista y misógino cínico y directo.

Le imitan sus concejales y alcaldes cambiando mujeres apenas acceden a un cargo, como lo hicieron César Dockweiler o el concejal Huallpa de Achacachi, quienes consideran que la mejor y más efectiva manera de exhibir su nuevo “poder” es cambiar de mujer, por una más joven o de vestido y no de pollera. La idea que está detrás es que las mujeres son un accesorio de exhibición de poder.

Es en el cuerpo de las mujeres donde lo público y lo privado se juntan en un sólo y mismo lugar que es político, un nuevo lugar político que exige, más que ningún otro, coherencia.

Esta marcha sirve de pizarra donde entender muchas cosas: no es útil que haya más mujeres en el poder estatal, ese es un mito que superar.

Si hoy se quiso utilizar la lucha contra la violencia machista es porque las mujeres estamos sacando la cabeza de debajo del agua para impugnar las formas de sometimiento y estamos llevando a la justicia estatal a un colapso estructural.

Lo que nos falta es hacer cuerpo colectivo para exigir al poder estatal y a la sociedad, de frente y en condiciones de dignidad, todo el paraíso.

Hoy se ven sólo unas cuantas, detrás vienen millones.

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Morir antes que casadas vivir


Trabajo sobre la calle, donde se despliegan todos los desfiles escolares; desfiles en los que desfilan las deudas de madres que han tenido que hacer de todo por conseguir la platita para confeccionar trajes para sus hijas; trajes complicados y costosos que las visten para rendir honor a los acosadores callejeros, y los pedófilos que son los ilustres hijos de la patria.

Veo a las guaripoleras de las bandas de rodillas, en bandejas, ofrecidas a la carnicería machista callejera; mientras la madre, al costado, ancha y de mandil contempla una hija que no parece haber salido de su vientre. Chicas, desvestidas de sus mandiles para vestirse como para una escena pornográfica, desfilan en busca de su cuerpo. Confío en que la guaripolera más atrevida y sensual de la banda se levante de la bandeja en que la ofrecen y le dé un charolazo en la cabeza al patriarcado, denuncie los acosos profesoriles que sufre y salga con nosotras a grafitear un gran ¡basta!

Pero ella no es el único personaje; de tanto en tanto adviertes en los grupos de chicos, chicas vestidas de pantalón que, con trompeta en mano y formando parte del grupo masculino, desafían con su marimaches, con su rebeldía, y con su ropa la lógica de orden de toda la banda.

Las miro a esas mis marimachas con alegría y complicidad, imaginando las cantidades de reuniones de padres de familia que han provocado sus anchos pantalones y sus deseos de tocar la trompeta y no el triángulo en la banda escolar, sus deseos de tocarse, y bailar entre mujeres, deseos que las convierten en las expulsadas del sistema escolar y en las errantes alumnas que van de colegio en colegio, con trompeta en mano y libreta de indisciplinada libertad.

Son las que acompañarán a la amiga a abortar, son las que estudiarán ingeniería y no trabajo social; son las desorganizadoras del sexismo escolar.

Es cuando las letras del Himno Nacional que me cansa, y eso es decir poco, se me resbalan componiendo un verso diferente:

Bolivianas el tiempo es propicio

Dignidad para nosotras es nuestro anhelo

Es ya libre ya libre este cuerpo

ya cesó su servil condición

En este país que celebra más de 200 años se come y se vive bien gracias a esa masa gigante de mujeres que en todas las ciudades han desatado enormes tejidos de servicios, que no sólo les proveen a ellas la subsistencia, sino que permiten y posibilitan el “vivir bien” callejero y antigubernamental.

El vivir bien a pesar de no tener trabajo, el vivir bien por haber expulsado al macho violento, el vivir bien por tener claro que con nadie te vas a dejar ya pisotear. Es entonces cuando, en medio del desfile, te compras una manzana acaramelada con las ilusiones de una vendedora ambulante.

Pero el dulce dura poco la escena de violencia estatal simbólica toca su punto más alto. Pasan delante de ti filas y filas de niños varones disfrazados de soldaditos que emulan al pobre del Juancito Pinto. Niño convertido en soldado que murió matando. Es uno de los “personajes del proceso de cambio”.

Destino absurdo que en su fetichismo machista estatal propone a los niños antes de que ellos puedan defenderse de esas ideas, antes de que ellos puedan rebelarse para no ser convertidos en soldados. Rebelarse para no ser convertidos en ese macho boliviano que recibe del Estado el poder de matar. Mensaje estatal machista que no los convertirá en héroes, sino en futuros violadores o feminicidas.

El himno vuelve a descomponerse en mi mente:

no queremos ya bravos guerreros, cuyo heroico valor y firmeza en machismo y violencia convierten, conquistando gloria y poder a costa nuestra.

No hay por dónde huir de la escena, no hay cómo silenciar los himnos, la escuela boliviana es un rito domesticador por donde el proceso de cambio ha pasado para agudizar todos sus defectos. No ha cambiado la educación que es domesticación; no ha cambiado el aula que es sala de tortura; no ha cambiado la pizarra, que es contenido memorístico, y el desfile lo confirma en esta escena obscena, en la que racismos, sexismos y machismos componen un caldo tóxico que se repite sin remedio. Está confirmado estos bachilleres no sabrán leer, ni escribir.

Entonces ya llego a la estrofa final:

La vida en esplendor gocemos

y en sus aras de nuevo juremos

Morir antes que casadas vivir

Está claro, es urgente salir a grafitear contra la patria.

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Diccionario para comprender el proceso electoral boliviano

Programa de gobierno: Documento inútil en el que se expresa un resumen general de ideas que se usa para llenar un requisito. Tienen menor profundidad que una tesis de licenciatura o que una simple monografía. No se exige su cumplimiento ni el sustento de las ideas en datos estadísticos, históricos o de otra índole, ni el respeto de derechos de aut@r.

Partido político: Tiene dos acepciones. Grupo de personas que lucran con la administración del reconocimiento burocrático de su organización a través de una personería jurídica. Mafia desideologizada organizada en torno de un caudillo para la conquista del control de cualquier porción del aparato estatal.

Derecha: Pragmatismo empresarial del sistema financiero, del poder terrateniente y del empresariado transnacional, que tiene operadores en las tres candidaturas grandes para garantizar la protección absoluta de sus intereses.

Izquierda: Barniz oral compuesto por adjetivos que sirven como maquillaje de posiciones de defensa estructural del modelo neoliberal extractivista.

Fascistización: Proceso a través del cual se enuncian discursos de odio para despertar interés, abrir polémica, satanizar las libertades sexuales, el aborto y las libertades y dignidad de las mujeres. Se expresa en comportamientos como obligar a parir una niña entre rezos y alabanzas o hacer parir a otra hasta morir.

Religión: Característica antes perteneciente a la libertad personal y privada convertida hoy en forma fanática de militancia política para reclamar poder de decisión sobre la educación o la salud.

Iglesia: Entidad de lucro que funciona como partido político que pugna por el control de una porción del Estado y el mantenimiento o acceso a privilegios a través de un discurso fundado en la administración de la idea de Dios y el endiosamiento de sus pastores.

Política: Ejercicio restringido del que se ha excluido a la población para que únicamente un pequeño grupo tenga el monopolio de definición de lo colectivo. Para lograrlo se ha restringido la libre circulación de las ideas en los medios de comunicación, se ha eliminado todas las formas de discusión y debate, y se ha eliminado el libre acceso a la información.

Indígena: Persona que se declara como tal de forma utilitaria y oportunista, y que presume de su condición a partir únicamente de la ropa. Condición despojada de lengua, conocimiento o historia.

Paridad: Cuota biológica asignada a mujeres elegidas a dedo dentro del partido para tapar y esconder el monopolio masculino de la política. Se ha excluido de todo criterio de paridad a las mujeres trans.

Caudillo: Candidato que se presenta como salvador único y que descarga en su condición de macho su mayor valor político. Posición que suele estar acompañada de severos complejos con su masculinidad, los que necesita compensar con la fantasía de acceso a todas las mujeres que le rodean, inclusive menores de edad.

Paternalismo: Candidatos que se validan como padres protectores, como proveedores de bienestar de un pueblo que necesariamente presentan como débil, pobre e ignorante.

Pornomiseria: Término acuñado por el cineasta colombiano Luis Ospina para criticar el uso de la miseria para provocar un efecto de interés. Es aplicable al proceso electoral en el uso de tragedias, como el feminicidio, el cáncer o el desempleo, como escenario que se utilizan como parte de una campaña sin el interés de generar soluciones estructurales.

Niñ@: Muñec@ que se besa, se abraza y se usa, violando sus derechos e identidad para mostrarse como amoroso frente a la población.

Tribunal Supremo Electoral: Sala funeraria de la democracia, aparato de organización del fraude electoral.

Voto: O votas por mí o eres mi enemigo y no tienes derecho a respirar.

Proceso electoral: Proceso tóxico marcado por el conservadurismo que tendrá como final anunciado la reelección por la vía del uso abusivo de bienes del Estado y del fraude electoral de Evo Morales.

Democracia: Convertida en machocracia, gobierno de los machos para la preservación de sus privilegios patriarcales a costa del trabajo y las libertades de las mujeres.

Ideología: Palabra descatalogada.

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Listas de parásit@s de la democracia

Con una ingenuidad parecida a la estupidez, los medios y los mal llamados analistas repasan las listas de l@s candidat@s a senador@s y diputad@s construyendo infladas interpretaciones de lo que yo llamaría un saco roto.

Entretanto, l@s actuales parlamentari@s se despiden de sus curules sin pena ni gloria, habiendo sido la mayor parte levanta manos y calienta asientos, y el otro grupito cerrado de l@s que manejan las cosas ahí adentro, serviles llunkus del Poder Ejecutivo. Entrevistarlas ha sido una hazaña, se han endiosado y han aprovechado toda oportunidad para manifestarlo públicamente con arrogancia y abuso de poder.

El Parlamento en la mal llamada democracia boliviana no cumple sino la función de mamotreto burocrático de la impostura de la representación.

Es imposible que el llamado pueblo presente de forma directa un proyecto de ley y es imposible que el Parlamento responda a los graves problemas de la sociedad, como es el caso por ejemplo del feminicidio. Se limitan a mal cumplir órdenes del Ejecutivo, tanto que ni leen, ni entienden las leyes que aprueban.

La llamada oposición es más de lo mismo, un grupo humano mediocre y desarticulado que no ha logrado tampoco nada. Le llama trabajo a ir allí a perder el tiempo. Los diputados más visibles pagan coimas a algunos reporteros de canales para que sí o sí les hagan la entrevista diaria, aunque digan las cosas más ridículas, superficiales o prejuiciosas que una se pueda imaginar. Salen todos los días en pantalla opinando porque su oficio es opinar.

Hice una investigación en el Parlamento para indagar las bases de la homofobia. En ese contexto, la hoy desaparecida Ximena Costa me dio una de las respuestas más elocuentes: el problema del parlamento no es el machismo o la homofobia, sino la flojera.

En los últimos 40 años de democracia sólo recuerdo dos parlamentarios con discurso y dignidad, es curioso que sean los únicos que han renunciado, Marcelo Quiroga Santa Cruz y Felipe Quispe, que en su renuncia dejó claro que el Parlamento no sirve ni para parlamentar, porque ni siquiera se escuchan un@s a otr@s. Mas ejercicio de democracia hay en un colegio secundario, cuando se dirimen las cuestiones colectivas, en un gremio, en un grupo de amigas y hasta en una comparsa folklórica.

Me río por no llorar cuando a nombre de las mujeres, las ONG piden cuota biológica en las listas, pregonando que más mujeres en el Parlamento es mejora de la condición de las mujeres en la sociedad; nada más falso. El actual Parlamento tiene 54% de mujeres que no han servido más que a sus partidos y jefes correspondientes y que se negaron a armar una comisión de fiscalización de los feminicidios que frene la impunidad.

Se pegan, se ruegan o se venden por ser diputad@s o senadores porque es salario seguro y manejo de ficción de poder en sus pequeños círculos. Son elegid@s a dedo, vengan del partido que vengan y se convertirán en muebles dentro de un edificio. La representación política como tal está en crisis, la sociedad no tiene mecanismos de construcción de representación.

Así como ninguna mujer por ser mujer representa a las mujeres, ningún “indígena” por serlo o por usar poncho representa a l@s “indígenas”.

Los pueblos indígenas han perdido su histórico acceso a la representación política y las mujeres tampoco la tenemos. No podemos hablar de exclusión, ni unos, ni otras, porque lo que hay es una forma perversa de representación aparente.

Evo Morales paga favores con curules, por eso personas homofóbicas y matones, como Jesús Vera o Carlos Brú, serán diputados con licencia para ejercer homofobia y violencia machista.

Las listas no tienen congruencia ideológica, conviven en una misma lista de posiciones antagónicas. Tienes un Dabdoud en las listas del MAS aunque su lugar ideológico sea al lado de Ortiz; en las listas de Mesa hay enemigos del derecho a decidir de las mujeres, junto a otras que se llaman feministas, no por pluralismo sino por inconsistencia. El 12% de gentes llamadas indecisas es la masa crítica en crecimiento que identifica el asco en el que se ha convertido la política.

Lo cierto es que ser senad@r o diputad@ hombre o mujer, “indígena” o no es ocupar un puesto inservible que te permite únicamente cobrar un sueldo a nombre de la democracia.

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