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Categoría: [Pare de sufrir, luche] Acera de en frente

Hágase la vasectomía señor Presidente, dé el ejemplo

El plan del Gobierno para dizque declarar prioridad la lucha contra el feminicidio y la violencia contra las mujeres es un plan electorero, demagógico y que da la espalda a las mujeres en lucha y a nuestras propuestas.

Se trata de un plan lírico que no va a servir para nada; es más, ratifica que con este Gobierno hay sordera, no hay diálogo y que las mujeres que rodean al Presidente, que son las que supuestamente respaldan este plan, no tienen ideas y tienen los vínculos rotos con quienes estamos en lucha.

No se ha tomado ni una sola de nuestras propuestas. ¿Por qué? ¿Acaso porque no tenemos camiseta del partido?

La fuerza de lucha contra la violencia, la Felcv es un nido de corrupción, no importismo y falta de profesionalidad; y no se trata de que mujeres integren esa fuerza, eso ya pasó con la Brigada de Protección a la Mujer, a la que ningún policía quería acudir porque no representaba ni prestigio, ni dinero. Hoy pasa exactamente lo mismo.

Así como sucedió con el Segip, que se convirtió en un servicio civil, de la misma manera la lucha contra la violencia debe ser un servicio multidisciplinario civil y no policiaco, dejando en manos de la Policía únicamente los casos de feminicidio.

Es tan declarativo este plan que llega a ser insultante porque no se va a concretar en nada. En la educación secundaria se debe implementar la educación sexual a todos los niveles como materia y es en esa materia que l@s jóvenes tienen que tener derecho al conocimiento de sus cuerpos, de métodos anticonceptivos, de embarazo y aborto, de homosexualidad, de derecho a decidir sobre tu propio cuerpo: desde cómo vestirte hasta cuándo quieres ser madre.

Y en esa misma materia se debe enseñar lo que es la toxicidad del amor romántico y la apropiación de tu cuerpo como acto de poder; es en esa misma materia que se debe diferenciar sexo de violencia, sexo y atracción de acoso sexual. El derecho a la educación sexual ha sido conquistado en todos los países de la región, menos en el nuestro. En la Argentina de Cristina Kirchner, en el Brasil de Lula, en el Uruguay de Mujica.

Las mujeres que rodean al Presidente son mujeres venidas de las ONG, que han usado el Estado para trepar sin convicciones feministas, sin calle, sin lucha social y, por tanto, las propuestas que de este tipo de mujeres salen son propuestas carentes de conocimiento de la realidad; son carentes de consecuencias prácticas.

No quieren declarar la alerta roja nacional y disponer recursos cuando los están malgastando en su campaña electoral y dicen que los recursos saldrán del presupuesto de seguridad ciudadana, que es un presupuesto que va mayormente a una Policía inepta y machista.

Es urgente una auditoría jurídica de los feminicidios, como logramos hacerla con el exdiputado Canelas en el caso de Isabel Pillco, demostrando que para liberar al feminicida se habían cometido más de 10 injusticias.

El propio Presidente también tiene claves importantes para parar esto porque es un productor de violencia y machismo, por eso mismo, si reflexionaría, si dejara de cometer actos de machismo en cada paso, en cada declaración, eso impactaría muchísimo.

Los hombres tienen que usar condón si no quieren ser padres o hacerse la vasectomía y el primero en someterse a esa operación debería ser el Presidente.

Los hombres deben pagar la asistencia familiar y el proceso no debe ser humillante, y doloroso, como es ahora. Además, ser padre no es pagar un sustento, sino asumir crianza, por eso es tóxico que tengamos un Presidente que mete a la cárcel a la mujer que lo ha denunciado como padre irresponsable, como el caso de Gabriela Zapata. El 30% de los feminicidios se dan en esas mismas circunstancias: los hombres matan a sus compañeras para no pagar la asistencia familiar o exigen criar al niño sólo por no pagar la asistencia familiar.

Hay que abolir el Servicio Militar Obligatorio y revisar, a partir de esta abolición, el concepto de hombría que manejamos en la sociedad boliviana. Aún hoy al joven que se atrasa en sus ejercicios le ponen pollera o lo hacen trotar, insultándolo de mariquita, de mujer. Lo mismo pasa con el corrupto en las comunidades.

Parar la violencia contra las mujeres supone cambios estructurales y empieza por escuchar a las mujeres, y nuestras propuestas.

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Feminicidio: diez soluciones

Convertir la fuerza de lucha contra la violencia en un servicio civil compuesto por abogadas, psicólogas y trabajadoras sociales con un enfoque feminista, que crea en la palabra de la víctima, que actúe con celeridad, sin burocracia y que cuente con un servicio forense, donde también se certifique violencia psicológica. El modelo de este trabajo es el de Mujeres en Busca de Justicia, que gestionamos hace 10 años con éxito y se los podemos ofrecer para extenderlo a todo el país.

Establecer un baremoforense que hoy no existe. La violencia física es la única que se certifica de forma arbitraria y mayormente minimizada.

Que la Asamblea Legislativa organice una comisión de auditoria jurídica de todos los casos de feminicidio que ameriten, a modelo de la intervención de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Harvard, con un presupuesto igual al de la comisión que investigó los papeles de Panamá, no para sustituir el trabajo del Poder Judicial, sino para fiscalizarlo.

Convertir los albergues para mujeres que sufren violencia en albergues para violentos, donde ellos queden bajo el techo del Estado; ellos tengan que abandonar la casa, ellos tengan que pasar talleres y hacer manualidades para pagar su sustento.

Reformar la Ley 348, no bajo la lógica de endurecer las penas; el documento de corrección se lo entregamos en mano propia al exdiputado Canelas, a la exsenadora Montaño y otr@s. La Ley 348 debe tener como sujeto pasivo de la ley a las mujeres y no a los hombres; hoy los violentos abren caso usando la 348 contra sus víctimas. Se debe ofrecer la posibilidad de solucionar, en acuerdos completos, los casos de violencia, asistencia familiar, división de bienes, etcétera, en audiencias conciliatorias supervisadas por equipo multidisciplinario, como lo hacemos nosotras; acuerdos que luego son homologables por juzgados.

La víctima debería poder elegir qué vía tomar, así bajaría la carga procesal.

Crear más juzgados y fiscalías especializadas en violencia.

Se necesita la declaratoria de alerta roja nacional contra la violencia machista para tener dinero y no sólo palabras para salvar la vida y la libertad de las mujeres.

El servicio de antecedentes de violencia se ha convertido en un requisito oneroso y burocrático que no sirve a las víctimas; no hay un solo caso que figure, pues sólo entran a la base de datos los casos que tienen sentencia judicial. Con la sola imputación debería figurar el nombre del victimador, como antecedente que tiene juicio abierto.

El mensaje de todo feminicida es el cuerpo de su víctima, por ello la crueldad y las características de los feminicidios: no únicamente se aniquila a la persona, sino que se comete formas de violencia que implican el mensaje de crueldad, humillación y denigración. Cada feminicidio genera identificación en otros victimadores, que se ratifican en la necesidad de “resolver” sus conflictos con sus parejas con la muerte.

Está comprobado que tras un feminicidio acontecen dos o tres más; ubíquense, estamos ante una forma de “epidemia”, de “masacre”. Por eso la justicia reproduce justicia y la impunidad reproduce impunidad.

Es urgente hacer un análisis a profundidad del feminicida y construir, con base en ese análisis, espacios de desidentificación social entre feminicida y “hombría”. Es para ello que he solicitado a los ministerios de Gobierno y de Comunicación me permitan la entrada a las cárceles del país para sostener entrevistas grabadas con feminicidas, violadores, padres irresponsables, etcétera, para realizar un estudio que permita confrontar a la sociedad y los hombres con la visión de los victimadores.

La propuesta comunicacional es urgente y solicito, una vez más, desde esta palestra, se me permita realizarlo, pues tengo todos los instrumentos teóricos para llevarlo adelante. Al Estado no le costaría ni un peso. No pido pega, ni dinero, sino simplemente entrar con mis equipos de registro a las cárceles del país para hacer el estudio.

Pueden plagiar estas propuestas, lo importante es que se las haga. El estudio que propongo sólo lo puedo hacer yo porque se necesita mucho conocimiento para que ofrezca resultados, y no se preocupen, no quiero ser diputada, senadora, ni pinche del sistema político; me interesa transformar la sociedad, no encaramarme en un cargo.

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Votar rima con vomitar



Sobre el muro en el que anunciamos lo más sagrado de nuestro trabajo, como es la lucha contra la irresponsabilidad paterna, contra la violencia machista, contra el feminicidio y contra la violencia sexual, con tinta color azul, masista, el oficialismo o la oposición han estampado una pregunta: ¿la María por cuánto se vendería?

Públicamente les respondo, sea quien sea de quien se trate: tres deliciosos penes de María sabor naranja, limón o coco, cuestan cinco bolivianos; la galleta lleva este provocativo nombre para dejar claro que estamos dispuestas a vender nuestro cuerpo pero no nuestras ideas.

La pintada ha sido realizada la noche antes del lanzamiento del nuevo programa radial que lleva por título Votar rima con vomitar, que será el programa que produciré de cara a este proceso electoral. En ese contexto, la pregunta tiene el sentido de ¿amedrentarme? o de ¿encasillar, como está sucediendo con la mayor parte de los espacios mediaticos que tocan las elecciones a favor de quién vas a estar?

No por valentona, sino con la libertad de quien no tiene nada que perder, les digo que amedrentarme no es posible, por eso mi programa será un espacio de desembocada libertad.

No es un llamado al abstencionismo, al voto en blanco o nulo; es un espacio que recogerá la náuseas  de que este proceso electoral provoca en la población, el asco que da el Tribunal Supremo Electoral, el asco que da la propaganda electoral oficialista pagada con dinero que hace falta en los hospitales; el asco que da el secuestro de nuestros sueños de país en un cuadrilátero de candidatos sin ideas: empezando en Evo y terminando en Carlos.

Analizaremos junto a la gente cómo van construyendo sus votos, cómo vota la puta, la divorciada, la madre de una hija asesinada. Cómo vota un funcionario público,  un chofer de taxi, un narcotraficante. Cómo vota un joven que no tiene trabajo, ni dinero para estudiar, cómo vota una mujer que tiene que abortar y está muerta de miedo de morir en el intento.

En Bolivia no hay democracia pero hay elecciones, no hay trabajo pero hay elecciones, no hay justicia pero hay elecciones y estas elecciones justamente no resolverán ninguno de estos problemas;  eso también da asco y por eso el voto, que es un cheque en blanco, va untado de vómito. Elecciones y democracia no son lo mismo.

Evo Morales ganará las próximas elecciones con fraude. ¿No  da eso asco? ¿Quieren pruebas? Están todas entre las paredes del Tribunal Supremo Electoral.

La Ley Electoral deja fuera del derecho a hacer política a tod@s quienes la hacemos sin partido, obligan a partidizar una sociedad donde no hay partidos políticos, sino mafias corruptas o grupos de intereses que arman partidos de mentira para legitimar sus postulaciones.

La forma partido ha sido superada por la política a escala mundial, pero el monopolio legal lo mantiene porque les sirve justamente para comprar gente. Así que subrayo: no estoy en venta.

Decir partido político es ensuciarse la boca y es tan mugre como decir Policía Boliviana. De eso también vamos a hablar.

Nos dejaremos espacio para el humor, por lo que recibiremos avisos clasificados y chistes de toda especie, porque el humor salvará al mundo, de eso estamos convencidas.

Nos dejaremos un espacio para los sueños, porque no es tampoco una convocatoria al escepticismo, por eso convocaremos a tod@s l@s luchadores sociales a contarnos sus utopías ecológicas, indianistas, tecnológicas, feministas y maricas.

¿Y l@s candidat@s? Tendremos con ell@s el espacio de la famosa Barricada. Pueden venir cuando quieran, por el lapso de tiempo que quieran, dos horas, una hora, 40 minutos. Es gratis, pero es barricada sin complacencia y si no vienen es porque no se atreven. No los invitaremos, tendrán que llamar y pedir un espacio, que se agendará de inmediato.

¿Y los analistas? Esos sí que no tendrán espacio, porque no son tales, no sólo por la conocida mediocridad, sino porque opinan sin honestidad, disfrazando para quién están trabajando; ellos ya tienen el espacio de La Razon,  ATB, Red Uno y demás.

Sergio Escalante y Adrián Vera son los productores, ellos tienen menos de 25 años, son comunicadores sociales, están desempleados, son made in UMSA, y trabajaran conmigo sólo por el gusto de hacer un experimento.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando

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Narcopreguntas



Hace rato que en Bolivia la palabra narco ya no sólo es un sustantivo que indica una persona que se dedica al narcotráfico, sino que ha pasado a ser un adjetivo con el que se puede calificar a grandes sectores del quehacer social.

Podemos hablar de: narcopolítica, donde está quienes hacen política a favor del narcotráfico o con fondos del narcotráfico; narcoeconomía, donde están todas las actividades económicas que el narcotráfico genera a su alrededor para lavar su dinero; narcoinstituciones, instituciones penetradas por los intereses del narcotráfico; narcocultura, que es  la lógica mafiosa que el narco introduce en la sociedad; narcopolicías, que son los policías vinculados al narcotráfico; narcoempresarios,  empresarios que hacen circular los fondos del narcotráfico; narcomodelos, las jóvenes que el narco contrata para sus fiestas y viajes, narcouniversidades, que son las que permiten la matriculación de estudiantes fantasmas que obtienen su regulación migratoria para dedicarse a actividades del sicariato, y así una larga lista de actividades personajes y sectores de la sociedad.

Los narcovínculos parecen ser una mínima porción del fenómeno narco en la Bolivia de hoy.

Me gustaría preguntarle al ministro de Economía, Luis Arce: ¿señor ministro, cree usted que la “economía del narco” es la que nos está “salvando de la crisis económica en la que están nuestros países vecinos”? ¿Qué porcentaje de la economía boliviana es hoy una economía que tiene como pilar el narco, el 40,  20 el 30%? ¿Cree usted que la burbuja inmobiliaria, la importación gigante de electrodomésticos a precios más baratos que en Iquique, la importación de productos de lujo, bebidas alcohólicas y otras están relacionadas con el narco?

Hay otras economías, como la economía de “la fiesta”, como de los Carnavales de Oruro y Santa Cruz, el Gran Poder y otras que en los últimos tiempos mueven cifras inimaginables, ¿estarían vinculadas al narcotráfico? ¿Es ser cómplice del lavado de dinero comprarse un televisor plasma de 60 pulgadas bien barato en la Huyustus? ¿No es el poder de los grandes contrabandistas un poder narco?

En la política boliviana de los 90, la consigna coca no es cocaína y las grandes marchas de cocaler@s fueron la punta de lanza de nuevos sueños de país. Fueron épocas en las que la diferenciación de los intereses del movimiento cocalero del narcotráfico fue una lucha política fundamental, que acompañamos de forma directa.

Acusarle al movimiento cocalero de vínculos con el narcotráfico era un insulto que usaba la derecha; el movimiento cocalero estaba limpio y con unos límites y aspiraciones bien diferenciadas, no sólo en la cantidad que era el cato de coca, sino en sus aspiraciones y prácticas también.

El Chapare era el nido de las federaciones del trópico de Cochabamba y no un territorio impenetrable y peligroso, como es ahora. El cultivo de la coca no era monocultivo, como es ahora, y el movimiento cocalero no tenía la aspiración de ampliar la frontera de la coca sobre el Parque Nacional Isiboro Secure, como ahora.

Es espeluznante que quienes tenían consciencia plena de los peligros políticos y sociales que el narcotráfico representa hayan hoy sucumbido a su despliegue.

Me gustaría preguntarle al Ministro de Gobierno: ¿cómo salió realmente a la luz el caso de los narcovínculos en la Policía? ¿Fue un accidente? ¿Es una vendetta contra usted? ¿Es una vendetta de usted, contra un tercero, es una pelea interna en el gobierno? ¿Cree que alguien le cree que está limpiando la Policía o lo dice con el cinismo que ha venido perfeccionando como práctica de oratoria?  ¿Es la penetración del narco en el gobierno de Evo Morales igual o similar a la que ocurrió con el MIR, de los 90? ¿Es diferente, es similar a la ocurrida con el banzerismo de la dictadura, con el banzerismo de la democracia?

Si hay diferencias, ¿por qué en las cárceles de Bolivia, hoy como ayer, están las mulas del narcotráfico y no los grandes capos, con excepción de Montenegro y Medina?

Todas son preguntas en un país sin respuestas, donde caminamos con los ojos vendados y con el entendimiento atontado, obligad@s a tragar propaganda gubernamental dulzona, producida por los productores de la “Casa en la pradera” narco.

Leer en Página Siete

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